Planta nuclear salva a cocodrilos de la extinción

Gracias a unos canales de enfriamiento de un complejo atómico en Florida, la población del reptil se ha quintuplicado y su nombre ya no figura en la lista de especies en peligro

AFP

Una inesperada pero fructífera relación floreció entre dos fuerzas poderosas en los pantanos del sur de Florida: el cocodrilo y los 270 kilómetros de canales que rodean la Planta Nucleoeléctrica Turkey Point, ubicada en el extremo sureste de la península de la Florida.

Las autoridades federales competentes en fauna dijeron que gracias en parte a la mayor empresa de servicios públicos de Florida, Florida Power and Light, la especie había quintuplicado su población. La situación contrasta con el pavimento de las empresas de bienes raíces.

"El diseño del actual sistema de los canales de enfriamiento benefició bastante la anidación de los cocodrilos", explicó el biólogo John Wurblik, del Servicio Federal de Pesca y Fauna. "El sistema no fue diseñado para ellos, pero (los de la compañía eléctrica) han hecho un trabajo muy bueno en la preservación de la zona".

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Cientos de cocodrilos, algunos de hasta 4,57 metros de largo y una tonelada de peso, recorren los pantanos que rodean la planta. Biólogos expertos en fauna, a los que contrató la compañía eléctrica para que dieran seguimiento a los animales, necesitan reflejos rápidos para no perder dedos.

A menudo se confunde al cocodrilo estadounidense (Crocodylus acutus) con su primo el caimán (Alligator mississippiensis), cuya población es abundante. Los caimanes son negros, tienen un hocico ancho y redondeado, y se les encuentra en la región suroriental del país. En cambio, los cocodrilos son grisáceos, tienen un hocico angosto y cónico, y debido a que son muy sensibles al frío el sur de Florida es su único hábitat en Estados Unidos.

El desarrollo sin control del Sur de Florida ocasionó la erosión del hábitat del cocodrilo durante décadas de gran crecimiento. Para los años '70, quedaban menos de 300 ejemplares en el estado. El gobierno federal había clasificado a este animal como una especie en peligro, lo cual implicaba que estaba en peligro de extinción.

En 1977, los empleados de Florida Power encontraron un nido de cocodrilo en el sistema de canales de enfriamiento de la central atómica. Un año después se puso en marcha un programa de seguimiento que tenía la intención original de garantizar que la planta no perjudicara a la especie, pero al final el mismo advirtió que la central había contribuido a que se recuperara la población de cocodrilos.

Decenas de otras especies protegidas, entre ellas el manatí y la tortuga boba, también se encuentran en zonas que pertenecen a la empresa en todo el estado.

Hoy día existen más de 1.500 cocodrilos estadounidenses en el sur de Florida. En mayo de 2006, el Servicio Federal de Pesca y Fauna resaltó en una opinión que el incremento en la población de cocodrilos se había debido a las actividades de la compañía Florida Power en los canales de enfriamiento de la central nucleoeléctrica.

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