Danielle Mitterrand había nacido el 29 de octubre de 1924 en Verdun, al este de Francia, hija de un director de escuela –destituído por el gobierno colaboracionista de los nazis de Vichy, por no haber denunciado a sus alumnos judíos– y de una maestra, ambos militantes socialistas.
A los 17 años se integró como enfermera a la guerrilla contra los nazis que ocupan Francia durante la Segunda Guerra Mundial y será una de las más jóvenes condecoradas por su acción dentro de la Resistencia. En la casa donde vive su padre después de ser separado de su cargo, conoce al capitán "Morland", alias François Mitterrand, que llega hasta allí para esconderse, buscado por la Gestapo. Se casan el 27 de octubre de 1944.
Arrastrada a pesar de sus deseos en la vorágine de la política, acompaña a su marido en sus numerosas campañas políticas desde el fin de la guerra y hasta 1981, cuando Mitterrand es elegido presidente de la República.
Durante la presidencia de su marido se mantiene al margen del protocolo oficial y consigue utilizar la tribuna que le proporciona su lugar en calidad de esposa del jefe del Estado para consagrarse a la defensa de los derechos humanos.
En 1992, escapa a un atentado durante un viaje en el Kurdistán iraquí y provoca polémica cuando abraza a Fidel Castro a la entrada del palacio presidencial del Elíseo durante la visita del jefe del Estado cubano en 1995.
Galardonada con el premio Norte-Sur (1996), Danielle Mitterrand se había alejado del Partido socialista en los últimos años, considerando en 2007 que "los dirigentes socialistas no tienen la fibra socialista".
Madre de dos hijos, Gilbert y Jean-Christophe, abuela y bisabuela, no escatimaba su tiempo ni sus esfuerzos para honrar la memoria de su esposo, fallecido en 1996.De los funerales de este último, quedó como una imagen fuerte la de Danielle cuando abrazó tiernamente a Mazarine, la hija de otra mujer que François Mitterrand ocultó durante largo tiempo.