Una enfermera de la unidad de cuidados intensivos del hospital general del distrito de Guangzhou confirmó que la niña de 2 años, Yue Yue, murió el viernes por la mañana. No reveló la causa del deceso, pero agregó que sería difundida horas más tarde.
El repudiable hecho llegó a simbolizar lo que muchos chinos ven como una decadencia en la moral pública luego de décadas de persecución del crecimiento económico.
El jueves, Wang Chichang, padre de la niña, declaró al Diario de Cantón (provincia del sur de China donde ocurrió el suceso, el pasado 13 de octubre) que muchas personas se mostraron conmocionadas por el atropello y la dejadez de muchos testigos que pasaron al lado de la niña sin ayudarla, y se han acercado al hospital donde está internada la pequeña para colaborar con modestas cantidades de dinero.
Las donaciones llegaron a sumar cerca de 42 mil dólares, que según el padre estaban destinados para el tratamiento de Yue Yue y también para otros niños necesitados.