El primer golpe de Jobs: la Macintosh... ¡habla!

Tras el famoso anuncio de 1984, en el que parodió al filme de George Orwell para lanzar su primera Mac, el fundador de Apple presentó la computadora en un teatro y desató una ovación histórica. Vea el video

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Tras el famoso anuncio de 1984, en el que parodió al filme de George Orwell para lanzar su primera Mac, el fundador de Apple presentó la computadora en un teatro y desató una ovación histórica. Vea el video

El 24 de enero de 1984 es considerada una de las fechas claves en la historia de computación. La vedette de la jornada fue la Macintosh 128K, lanzada por Apple días antes con un comercial dirigido por Ridley Scott, que le costó 1,5 millones de dólares y que conmocionó con su referencia a la película de George Orwell, impulsora del concepto del Big Brother (Gran Hermano).

Apple había anunciado el advenimiento de Macintosh a través de medios de prensa formales, dossiers y algunas fotografías. Sin embargo, el estilo agresivo, impactante y a la vez simpático que Jobs le imprimía a su empresa iba a encontrar -una vez más- una serie de buenas ideas para causar sensación en la presentación de la máquina in situ.

"Ustedes han visto algunas fotos de Macintosh, pero no es como presentárselas en persona", sonríe un joven Jobs de etiqueta, toda una excepción si tenemos en cuenta su rigurosamente informal estilo posterior.

Enseguida lanza su primer as: "Todas las imágenes que van a ver en la pantalla gigante serán generadas por lo que está en «esa valija»".

Para ponerse en contexto, ver imágenes proyectadas en una pantalla gigante a través de una computadora tan pequeña que entraba en una valija portable resultaba toda una novedad.

Así, Jobs atraviesa el escenario y saca tranquilamente su bebé, extrae un diskette -nota para jóvenes: se trataba de un soporte de memoria de 1 mega de capacidad- del bolsillo de su saco y lo introduce en su nueva Mac.

Comienza la proyección. Varios gráficos revolucionarios para la época, monocromáticos, muestran las posibilidades operativas de diseño de aquella primera versión. En plena competencia contra IBM, Jobs solía declamar contra la compañía rival -que oponía su PC a los inventos de Apple- acusándola de ir siempre por detrás de sus creaciones y de haber ninguneado desde varias décadas previas a las empresas emergentes que impulsaban computadoras pequeñas.

Tras los primeros aplausos a la presentación del Mac Write y el Mac Paint, junto a los chistes gráficos que se veían en pantalla, Jobs interrumpe los acordes de Carrozas de Fuego para jugar la carta ganadora y dar paso al hit de la noche.

"Ultimamente hemos estado hablando mucho de Macintosh. Pero hoy, por primera vez, me gustaría dejar que Macintosh hable por sí sola". Un click después, el Mac Keynote empieza funcionar y la computadora parece cobrar vida al tiempo que va cayendo el texto en su pantalla.

«Hola, soy Macintosh. Es grandioso haber salido de esa caja...»

Estalla el teatro. Tras dos o tres párrafos, cierra su alocución volviendo a dar paso a Jobs, "que es como un padre para mí", pero el creador apenas si puede contener la sonrisa de triunfo que aflora por toda su cara a pesar de su intento de ocultarla.

El público no le permite hablar. La ovación es estruendosa y de a poco, toco el mundo se va poniendo de pie. Es una bisagra en la historia y Jobs aparece a los ojos del mundo como el gran responsable.

No sería la única vez.