La primera reacción del Ernesto Ure para explicar lo que pudo haber sido el momento más importante de su carrera en el rugby y, quizás, uno de los más relevantes de su vida es la de suspirar, perder la vista en el archivo de sus reminiscencias. Luego responde: "No se de qué me hablas. He perdido la memoria…"
Pasaron casi 26 años desde aquella tarde del 2 de noviembre de 1985 en el estadio de Ferro, cuando el segunda línea cometió una falta en el minuto final del partido ante los All Blacks que le impidió a Los Pumas quebrar el 21-21 final y lograr así lo que podría ser, inclusive hoy, el único triunfo de la Argentina ante Nueva Zelanda en un partido de rugby.
El momento está superado aunque, confiesa, "El Flaco": "Así es la vida. A pesar de todo, si hoy tuviera que jugar ese partido de vuelta, te aseguro que volvería a hacer lo mismo. Esta vez, no se me caería la pelota".
Desde los Estados Unidos, donde reside desde hace años, el ex segunda línea surgido del club CUBA recordó el crucial momento: "Lo que paso en ese scrum es simple: se me cayó la pelota para adelante (knock-on) a unos metros del in-goal faltando segundos para finalizar el partido que iba 21-21. Tiramos nosotros y la sacamos. El scrum da dos pasos adelante y se detiene. En esa fracción de segundo, como lo he tenido que hacer tantas otras veces, tuve que decidir si quedaba formado con la pelota en mis pies o me levantaba para tratar de atropellar dentro del in-goal. Sabiendo que el próximo silbato iba a ser el final del partido, decidí levantarme. En el momento que bajo los brazos para agarrar la pelota, el scrum da otro paso para adelante, pierdo el pie y se me cae la pelota. Fin del partido pero no fin de la historia", sentencia.
Ure asegura que ese minuto final "quedará grabadó en la memoria y los anales del rugby argentino junto con el tackle alto del 'Chiquito' (Alejandro) Travaglini en el partido contra Gales en 1977, por lo menos hasta que Los Pumas puedan ganarle a los All Blacks".
"El Flaco" es una figura del rugby argentino: surgió del club CUBA y jugó para Los Pumas en la década del 80, en el que fue quizá el mejor equipo nacional en la historia del deporte. De 1,98 mts. de altura, protagonizó triunfos inolvidables entre 1979 y 1986, años en los que enfrentó a las tres potencias del Hemisferio Sur, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica, y otros grandes como Inglaterra, Francia y Fiji.
Cuenta que su filosofía durante su etapa de jugador era la de "prepararte como si fueras el peor, jugar como si fueras el mejor, dejar el corazón en la cancha y volver al vestuario con el último gramo de energía que te queda".
Los tiempos, claro, han cambiado y, aunque siempre destaca con orgullo la oportunidad de haber estado en una "etapa gloriosa", valora las diferencias con el rugby de hoy: "Los jugadores actuales tiene la oportunidad de dedicarse ciento por ciento al deporte, cosa que nunca nosotros pudimos hacer en el pasado cuando el rugby era puramente amateur, por lo que sufríamos mucho la diferencia con el nivel internacional. Hoy los chicos tienen todos los recursos a su alcance para estar físicamente y mentalmente preparados como los mejores".
La historia vuelve a darle a Los Pumas 80 minutos con Nueva Zelanda
Sobre el trascendental choque del domingo por los cuartos de final del Mundial de Rugby 2011, Ure es tan claro en su sentencia que prende una luz de esperanza: "Cualquier persona con algún conocimiento de rugby te daría mas de una razón, todas lógicas, de por qué los All Blacks van a ganar el fin de semana, pero preguntale a cualquiera de los chicos si creen que pueden ganar el domingo y te aseguro que todos te van a decir que sí. Un 'sí' basado en el convencimiento de que este equipo de argentinos cuando se juntan son capaces de ganar cualquier partido contra el que sea".
En la previa del kick off, en tanto, opinó que "será un partido durísimo, tanto física como tácticamente. Lo poco que he visto de los All Blacks en este Mundial me dio la impresión de ser un equipo muy completo, con gran potencia y velocidad de juego. Además no debemos olvidar que juegan en su casa, lugar donde siempre ha sido muy difícil vencerlos".
"El Flaco" Ure está alejado del rugby. La actualidad lo encuentra a miles de kilómetros de Villa de Mayo, la sede del campo de juego de CUBA, y más lejos aún en el tiempo de su etapa Puma.
Sin embargo, por estos días late más que nunca ese espíritu que marca a fuego todo rugbier que haya vestido la camiseta Argentina: "Ser Puma fue siempre un orgullo muy grande para mí y creo que lo es para todos los que tienen el placer de serlo o haberlo sido. Es un honor que te marca de por vida, que te forma y te eleva como persona. Es algo que crece dentro tuyo y que es cada vez más grande cuanto más viejo te pones".
Emocionado, extasiado, continúa: "Es luchar hasta la muerte, es vencer y superar lo imposible, es dar el 150% de lo que uno tiene".
El paralelo con su etapa de jugador, en tanto, cierra de manera contundente una charla para no olvidar: "En nuestra época, sobre todo en las competencias internacionales,se trataba de una lucha entre gladiadores, una batalla campal literalmente, donde los integrantes de ambos equipos se encontraban en el Circo Máximo y ante los gritos de las multitudes peleaban hasta la muerte".
Así es "El Flaco" Ure. Así es un Puma.
Formación de Los Pumas ante Nueva Zelanda en el empate de 1985: Diego Cash, Alejandro Cubelli y Fernando Morel; Eliseo Branca y Gustavo Milano; Jorge Allen, Tomás Petersen y Ernesto Ure; Guillermo Holmgren y Hugo Porta; Pedro Lanza, Fabián Turnes, Diego Cuesta Silva y Juan Lanza; Bernardo Miguens.
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