Milán: la moda en la ciudad más elegante

Teleshow.com dijo presente en el Fashion Week de la capital italiana. Recorré la galería de fotos.

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Junto a Londres y Paris, Milán es una de la mecas de la moda del viejo mundo. Es el motor industrial de Italia y la preferida de los fashion victims. Caminar por sus calles, recorrerla en bicicleta o simplemente sentarse en un café a mirar pasar la gente es un recreo para los sentidos. Y me refiero a todos.

Con motivo de la semana de la moda, la tierra lombarda se pobló más que de costumbre y supo rabiosamente acaparar la atención de periódicos y revistas que la mencionaban en sus portadas.

Famosos por doquier, hordas de modelos, ricos, y los no tantos, disfrutaron a su manera, de la ciudad condal.

Pirelli hizo su nueva apuesta y presentó su excéntrica boutique en Corso Venezia en donde la impronta de sus productos ahora se lleva en la ropa. Desde la irritable Naomi Campbell, la altiva Eva Herzigova, una beoda Inés Sastre y hasta la cálida Valeria Mazza, fueron algunas de las Stars Systems invitadas.

Vecinas ilustres, Donatella Versace y Ana Molinari dieron lecciones de lo que vendrá en el próximo estivo. La calabresa y hermana del desaparecido Gianni eligió vestidos ceñidos al cuerpo y de corte sirena con estrellas de mar y todo. No faltó nada en la barroca colección. Pero si hay algo que sobró fue la extrema delgadez de las mannequines que más que robar un suspiro, cortaban el aliento. Molinari en cambio dio a su Blumarine, calor y colores del Caribe. El espíritu de las bailarinas del Tropicana se vio reflejado en zapatos, polleras y bikinis que al compás del mambo recortaron el ambiente bucólico de la moda.

Excéntrico como es su costumbre, otro célebre dio su toque: Roberto Cavalli. Arribó a su tienda de Vía de la Spiga escoltado por su caprichoso cachorro de ovejero alemán que no se le despegó ni un instante. Allí rauda también dijo sí la blonda del Paraná, nuestra Valeria Mazza.

En un mismo día su ajetreada agenda la paseo de una punta de la "cita" a otra. Primero acudió a su prueba de ropa en Valentino, continuó su tournée en el desfile de Blumarine, paseo su espléndida sonrisa por lo de Cavalli, ocupó la primera fila junto a Santo Versace en el show que dio la tímida Donatella. Luego concluyó su día en la comida benéfica de AMFAR siendo su mismísima madrina. Y en todos estos eventos, la top model lució un atuendo diferente. Dicen algunos que vieron como la Mazza se mudaba de ropa en la parte trasera del Mercedes Benz azul que la transportaba por las estrechas calles de Milán.

Pero el verdadero atractivo no está en intramuros, la vida cotidiana de los milaneses es un regocijo que vale la pena aunque sea experimentar alguna vez. Cada hora del día, cada esquina y sus protagonistas son un verdadero deleite. Una lección de buen gusto y elegancia a la ahora de cómo lucir sin importar tallas o colores de piel sino mas bien explotando al máxime el estilo personal. Después de todo, no siempre menos es más.

Por Roberto Funes Ugarte
Enviado especial a Milán
Fotos: Roberto Funes Ugarte