El pedido del Papa fue lanzado al término de la audiencia general en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.
"Los chinos católicos, como han dicho muchas veces, quieren la unidad con la Iglesia universal, con el Pastor supremo, con el sucesor de Pedro. Con la oración podemos obtener que la Iglesia en China siga siendo una, santa y católica, fiel y firme en la doctrina y en la disciplina eclesiástica", dijo.
"Sabemos que algunos de nuestros hermanos obispos sufren presiones para ejercer su ministerio episcopal. A ellos, a los sacerdotes y a todos los católicos que experimentan dificultades en la libre profesión de su fe, expresamos nuestra cercanía", agregó.
Ya en abril pasado, el Vaticano había denunciado las "presiones y coacciones" sobre los católicos de China y exhortado a cada obispo chino a "aclarar su posición" a los sacerdotes y fieles, reiterando su fidelidad al Papa.
Se estima que existen unos 5,7 millones de católicos chinos, según cifras oficiales, pero están divididos entre la Iglesia oficial cuyo clero depende de las autoridades comunistas y una Iglesia no reconocida, llamada "subterránea",