El partido era parejo, friccionado y escaso de fútbol. Sin embargo, hubo un hecho específico del partido que cambió por completo el desarrollo de la primera semifinal de la UEFA Champions League. A Wolfgang Stark no le tembló la mano y le mostró inmediatamente la tarjeta roja al defensor Pepe, devenido a mediocampista en los enfrentamientos clásicos, por un brusco planchazo sobre el lateral Dani Alves.
Iban sólo 15 minutos del segundo tiempo y allí comenzaron a aparecer los espacios para la visita. Los medios de la capital española enardecieron con la determinación del alemán, que terminó siendo influyente en el resultado pero que estuvo bien tomada. Hasta ese momento, Pepe era importante a la hora de romper el juego asociado de los "culé", aunque una vez más se pasó con la vehemencia con la que fue a disputar el balón. "Fue muy riguroso a la hora de definir, a lo sumo era amarilla por juego peligroso", escribió el diario As de Madrid.
El futbolista nacionalizado portugués no solamente se perderá el duelo de vuelta en el Camp Nou, sino que además hipotecó las posibilidades de su equipo de acceder a la final que se celebrará en Wembley. Sergio Ramos tampoco estará presente por llegar al límite de tarjetas amarillas, en tanto que Mourinho no se sentará en el banco porque el colegiado lo echó por exceso verbal.