"Si hay dignidad para vivir tiene que haber dignidad para morir"

Esa fue una de las últimas frases de Melina, la joven de 19 años que falleció este verano tras un año de agonía. Su madre contó en Radio 10 cómo fueron sus últimos momentos. "Esto no es vida", le dijo la adolescente

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Melina González falleció el pasado 1º de marzo a las 17:17, con 19 años cumplidos. Estaba sedada hacía algunos días, ya que los dolores que sufría por una triple fractura de columna le impedían soportar el correr de las horas. A casi un mes de su muerte, su madre, Susana Bustamante, confirmó en Radio 10 que va a continuar con la lucha que inició su hija: la sanción de la ley por una muerte digna.

"Melina quería entrar en el sueño eterno. Sabía que su estado era terminal e irreversible", contó la mujer.

Los médicos le detectaron a la adolescente cáncer en enero de 2010. Según le informaron, tenía en su espalda un tumor maligno que llegó a pesar tres kilos. A fines de ese mes "hizo el testamento vital de directivas anticipadas en vida" porque sabía "que no tenía chances" de vivir mucho más allá de la operación a la que iba a ser sometida, contó Bustamante.

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En ese momento, pidió ser grabada. Y fue ella misma la que instó a la Presidente, en su carácter de abogada, a que abra el Congreso –no había sesiones porque era época de vacaciones– para que se debata una ley de muerte digna que incluya la creación de tribunales de salud para que se estudie cada caso.

"Es el primer paciente en el mundo que pide ley de muerte digna siendo tan joven", dijo la mujer.

El dolor de madre fue transformándose en lucha cuando la propia adolescente le explicó por qué quería morir. "No necesito que prolonguen mi agonía bajo mecanismo asistido. Eso no es vida, no es mejorar la calidad de vida", le dijo, al tiempo que agregó: "La muerte no es una mala palabra, es un salto a la eternidad que bien ganado tengo en esta vida".

También señaló en qué basaba su reclamo. "Si donde hay una necesidad hay un derecho, yo tengo necesidad pero no me asiste el derecho", indicó la joven antes de morir.

"Si hay dignidad para vivir tiene que haber dignidad para morir", sostuvo Melina, según palabras de su madre.

Antes de fallecer, la adolescente decidió donar su cuerpo para la investigación científica que permita, en un futuro, tratar a pacientes con su mismo padecimiento.

"Yo necesito hacerle entender a la humanidad que la muerte digna no es mala palabra, es un paso a la eternidad que todos nos hemos ganado. Y necesito que todos me ayuden", finalizó Bustamante.

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