Liberaron a 22 de los 23 trabajadores petroleros secuestrados en Colombia

Los empleados de la canadiense Talisman habían sido raptados al este del país. Las autoridades responsabilizaron a las FARC

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Según Juan Carlos Avila, gobernador Vichada –departamento colombiano em el que se produjo el secuestro masivo– los culpables son las FARC. El ministro de Defensa de Juan Manuel Santos, Rodrigo Rivera, fue el encargado de anunciar las liberaciones que, de acuerdo con sus declaraciones, se lograron por la presión del Ejército.

Rivera, en declaraciones a Caracol Radio, aseguró que en la madrugada de este marte 8 de marzo "el mundo se les vino encima a los guerrilleros".

Colombia, el cuarto productor latinoamericano de crudo, vive un auge de los sectores minero y petrolero por una mejoría en las condiciones de seguridad que ha permitido la entrada al país de numerosas multinacionales a realizar labores de exploración de crudo. El secuestro masivo, que deja en evidencia los riesgos que enfrenta la industria petrolera en Colombia por el conflicto interno armado, fue atribuido por el Comando del Ejército a "hombres armados, al parecer integrantes de la cuadrilla 16 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)".

El gobernador de Vichada, Juan Carlos Avila, dijo a la radio local que el secuestro se produjo en un acantonamiento de la petrolera Talisman, cercana al municipio de Cumaribo. "Entraron estos sujetos a uno de los campamentos obligando a las 23 personas a que los acompañaran a través de la selva. En este momento se encuentran las Fuerzas Militares, el Ejército y la Fuerza Aérea acordonando el lugar, tratando a ver cómo se puede establecer el destino hacia donde desplazaron a estas 23 personas", indicó.

"Les puedo confirmar que, efectivamente, fueron secuestradas 23 personas que no son empleadas de Talisman, sino que son empleadas de un contratista nuestro", aclaró a la radio RCN el vocero de la empresa Tomás Rueda, quien agregó que los plagiados son de nacionalidad colombiana, "en su mayoría trabajadores de la región", que realizaban labores de sísmica en cercanías de una población llamada Guérima, a unos 600 kilómetros al este de Bogotá.

Ávila precisó que en la zona actúan, además del Frente 16 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), bandas criminales (bacrims) conformadas por antiguos paramilitares de ultraderecha, dedicadas al narcotráfico ya que en la región se encuentran cultivos de coca.

El vocero de la compañía comentó que no puede confirmar a qué grupo se le puede atribuir el hecho, pero consultado sobre la relación del plagio con las FARC, respondió que todo indica "que puede ser por ese lado". Sin embargo, agregó: "No me atrevo a confirmarlo porque aún no lo han hecho las autoridades competentes".



El fantasma de los secuestros masivos

Es el mayor secuestro en Colombia desde enero de 2008, cuando las FARC tomaron como rehenes a 30 turistas en el departamento del Chocó, fronterizo con Panamá, así como la principal acción rebelde desde que asumió la presidencia del país Juan Manuel Santos, en agosto de 2010.

Esta última acción criminal del lunes se produce después de que las FARC, a mediados de febrero pasado, dejaran en libertad a los concejales Marcos Baquero y Armando Acuña, al infante de marina Henry López, a los policías Carlos Alberto Ocampo y Guillermo Solórzano y al cabo del Ejército, Salín Antonio Sanmiguel.

Esas liberaciones unilaterales fueron coordinadas por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y contaron con la mediación de la ex senadora Piedad Córdoba, quien en aquel momento vaticinó que para julio próximo la guerrilla habría liberado a todos sus rehenes.

Sin embargo, esa misma semana la guerrilla secuestró a dos empleados de la multinacional irlandesa Smurfit Kappa en El Tambo, departamento del Cauca (suroeste), uno de los cuales fue rescatado por el Ejército dos días después.

Santos ha sido muy rotundo al afirmar que su Gobierno está dispuesto a abrir un camino hacia la paz en Colombia, pero bajo la condición de que las FARC abandonen el secuestro y las acciones terroristas. La guerrilla tiene aún en su poder a 17 secuestrados calificados como "canjeables", es decir, rehenes que pretenden entregar a cambio de guerrilleros presos.