Se conocen nuevos detalles del misterioso crimen del tesorero del sindicato de maestranza

A Roberto Rodríguez los delincuentes lo fueron a buscar al club Fénix y lo llamaron por su nombre. Se lo llevaron en su camioneta y no le robaron nada, sólo los documentos. Lo golpearon,  lo mataron de un tiro en la cabeza y lo dejaron tirado en San Miguel. Lo identificaron por un anillo. Cuáles son las hipótesis

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Los investigadores del caso de Roberto Roger Rodríguez, el presidente de la obra social del Sindicato de Maestranza que hoy apareció asesinado, no descartan que el crimen tenga algún vínculo con la mafia de los medicamentos, aunque la hipótesis de un hecho de tintes pasionales no está desestimada.

La noticia del asesinato de Rodríguez, tesorero de un gremio de 40 mil afiliados, generó una fuerte conmoción en el ámbito sindical de todo el país, debido a que era un dirigente conocido y apreciado. Las especulaciones, apenas se comenzaron a conocer detalles del hecho, se multiplicaron.

En las primeras instrucciones realizadas por la Policía y la Justicia pudieron determinar que a Rodríguez, cuando fueron a buscarlo anoche al club Fénix, ubicado en Vallejos al 4500 en el barrio porteño de Villa Devoto, lo llamaron por su nombre: "Roberto, vení", le dijeron. Debido a la amenaza que implicaban dos hombres armados, el sindicalista salió en compañía de los delincuentes, que lo subieron a su camioneta, ante los ojos de varias personas que estaban con él. Ese sería su último viaje.

De acuerdo con las mismas investigaciones, a Rodríguez lo habían "levantado" vestido con una ropa adecuada al tiempo y lugar en el que fue capturado: un short, remera y ojotas. Lo extraño fue que, en la zanja de una zona casi rural de San Miguel donde lo tiraron, el sindicalista apareció vestido con pantalón largo y zapatos. Hasta allí Rodríguez llegó después de haber salido amenazado desde la Capital Federal a bordo de un Peugeot 307, luego de que su propio rodado fuera abandonado a pocos metros del lugar del secuestro.

El jefe de la obra social y tesorero del Sindicato de Maestranza -que integra las filas de la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo- fue brutalmente golpeado en todo el cuerpo, al punto que su fisonomía había cambiado. Después de ese calvario, un disparo en la nuca fue el que terminó con vida. A Rodríguez sólo pudieron identificarlo por un anillo que llevaba con él en los últimos años y que tenía su nombre y el de su esposa. Las dificultades en la identificación estuvieron dadas por la falta de documentación de la víctima como por los cambios que tuvo su humanidad después de la golpiza.

Hasta el mediodía, los investigadores no habían podido sumar ningún indicio o dato específico que vincule el asesinato con la actividad gremial de la víctima. Pero tampoco de algo que lo desvincule de manera cierta. La causa de la mafia de los medicamentos es un hecho que se repite en forma unívoca ante hechos policiales que involucran a sindicalistas. La otra hipótesis, que corre con menos fuerza entre los investigadores, es la de un crimen pasional: al jefe de la obra social de los empleados de maestranza se lo relaciona con una joven que habría sido pareja de un pai umbanda.

Más allá de las especulaciones y las versiones, en el ámbito gremial la conmoción no termina. Más aún, cuando desde el propio sindicato surgieron, al mismo tiempo, dos versiones contradictorias: el jefe de la organización, Oscar Rojas, dijo que fue un caso de "robo al voleo", mientras que otros directivos confirmaron todos los detalles del hecho y mostraron las dudas que (parece) no tuvo el titular del gremio.

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