Dilma Rousseff retiró una Biblia y un crucifijo de su despacho

La jefa de Estado quitó los símbolos religiosos de su oficina del palacio presidencial de Planalto. Brasil es un Estado laico, aunque la mayor parte de la población se declara católica

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Rousseff había heredado esos objetos de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, quien le cedió el cargo el pasado 1 de enero, informó el diario Folha de Sao Paulo.


Durante la campaña electoral, Dilma reafirmó sus creencias católicas y  hasta visitó lugares sagrados como el santuario de la ciudad de Aparecida en vísperas del 12 de octubre, cuando se celebran los homenajes de la virgen patrona de Brasil, en una de las mayores fiestas religiosas del país suramericano.

Quizá su iconoclasia de hoy tenga que ver con su remoto pasado marxista leninista. Dilma es una economista de 63 años de edad que en la década de 1960 perteneció a la izquierdista Política Operaria y después al grupo guerrillero Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares. Estuvo en prisión entre 1970 y 1973.


Aunque Brasil es un Estado laico, la mayor parte de la población se declara católica y cerca de un 20 por ciento profesa religiones protestantes.


Al margen del tema religioso, la nueva presidenta también introdujo otros cambios de decoración en su gabinete, donde sustituyó algunos muebles antiguos, que databan de los años cincuenta, por otros nuevos diseñados por el arquitecto Sergio Rodrigues, según la versión del rotativo.