La cercanía de Tabaré Vázquez a los tupamaros obstaculizó las relaciones con Washington

El secuestro y asesinato de un agente del FBI por parte de la guerrilla en los 70 opacó los vínculos bilaterales. Los diplomáticos estadounidenses cuestionaban que el oficialista Frente Amplio mantuviera en sus filas a ex insurgentes

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La muerte de Dan Mitrione, un especialista en "técnicas avanzadas de contrainsurgencia", continuó, cuarenta años después, formando parte de las informaciones de los representantes de los Estados Unidos en Montevideo. Así lo demuestra un cable de 2008, divulgado por WikiLeaks, firmado por el embajador Frank E. Baxter.

El funcionario reconoció haber "contraatacado" con el caso. Ante los rumores de que el médico Henry Engler Golovchenko -tupamaro presuntamente responsable de ordenar el crimen- asumiría un cargo en la administración de Tabaré Vázquez, le advirtió al entonces presidente que eso sería "desafortunado". Le aseguró que "algo así complicaría inevitablemente las relaciones bilaterales".

Otro telegrama de marzo de 2007 informó a Washington que los diplomáticos trabajaban "a menudo con antiguos guerrilleros, que suponen una parte importante del gobierno del Frente Amplio". Señala, sin embargo, que "se trazó una línea y no se trata con individuos que han estado implicados en el secuestro o asesinato de ciudadanos estadounidenses, como Mitrione".

El agente especial trabajó como "asesor de seguridad" primero en las brasileñas Belo Horizonte y Río de Janeiro. Luego lo hizo en la Embajada en Montevideo y allí habría entrenado a las fuerzas policiales y militares uruguayas en el uso de la picana eléctrica y otras técnicas de tortura.

En el documento se enumeran los detalles de su asesinato. "Se cree que en algún momento, fue castrado por Antonio Mas Mas, un estudiante de Medicina que luego desapareció. El 10 de agosto (de 1970), Mitrione recibió varios disparos de Mas y su cuerpo apareció en un coche abandonado".

Si bien los textos diplomáticos no implican directamente a Engler Golovchenko, la hipótesis estadounidense es que dió la orden y proporcionó las armas.

Eso llevó a la embajada a intentar frustar una operación entre el Uruguay y General Electric. La empresa entregaría material a un programa de lucha contra el cáncer, dirigido por el tupamaro, a cambio de materias primas que vendería en el mercado libre. "Al tener conocimiento del reciente regreso de Engler a Uruguay y del papel prominente que iba a desarrollar, consideramos su presencia como una provocación", indica un memo. Se piden, además, instrucciones sobre cómo reaccionar frente a este "delicado asunto".

El profesional, que trabaja en la Universidad sueca de Uppsala, participa actualmente en la vida pública uruguaya. Dirige un proyecto médico para desarrollar un centro universitario de Imagenología Molecular en Montevideo.

Con la llegada de José Mujica -también de pasado guerrillero- al poder las relaciones entre ambos países parecían iniciar un nuevo proceso de tensión. Sin embargo, varios ministros del gabinete allanaron el camino. "Danilo Astori (vicepresidente) es uno de los miembros más conocidos de la nueva administración y promueve desde hace mucho tiempo unas buenas relaciones con los EE UU", se sostiene en un informe. "Me ha animado también comprobar que la mayoría de los altos cargos se han tomado la molestia de expresar su deseo de mantener unas buenos vínculos", escribió en febrero de 2010 el embajador David Nelson.



"El caso del vino envenenado"

Otros textos enviados desde Montevideo dan cuenta del reclamo uruguayo por el fallecimiento de Cecilia Fontana de Heber en septiembre de 1978. La mujer, esposa de un dirigente del Partido Nacional, murió al beber un vino enviado a su marido que estaba envenenado con un insecticida.

En abril de 2008, el ministro de Asuntos Exteriores, Gonzalo Fernández, entregó al embajador Frank Baxter una carta del presidente uruguayo para su homólogo estadounidense, George Bush. En ella solicitaba que la CIA desclasifique los documentos relativos a ese asesinato.

La encargada de Negocios, Robin Matthewman, advirtió que "muchos uruguayos siguen insatisfechos con la respuesta de los EE UU y están convencidos de que el gobierno dispone de información útil". Agregó que el mandatario Vázquez reaccionó al pedido del opositor Partido Nacional, que lo acusó de aclarar sólo los casos relacionados con los tupamaros.

"Respondería a los intereses estadounidenses contestar pronto a esta petición, a ser posible afirmativamente", advirtió la diplomática.