Durante esta conferencia, a la que no se permite el acceso a personas ajenas al clero, se enseñará en primer lugar a discernir las situaciones en las que se hace necesario este rito antes de entrar a realizarlo.
Esta práctica es mucho más habitual en Europa y en otros países del mundo que en EEUU. Es más, en este país existe un gran escepticismo respecto al rito y los organizadores son muy conscientes de que la discusión de este tema puede dar lugar a todo tipo de interpretaciones, no siempre bien intencionadas.
Hasta ahora, según fuentes eclesiásticas, los exorcistas han mantenido un perfil muy bajo dentro de la iglesia estadounidense, que siempre ha sostenido que hay que evitar en todo caso cualquier percepción de que "el exorcismo es magia o superstición".
Thomas Paprocki obispo de Springfield, la capital del estado de Illinois, que es uno de los organizadores de la conferencia, indicó en declaraciones que recoge Catholic News Services, que sólo un pequeño número de sacerdotes de EEUU "tienen la formación y los conocimientos suficientes para realizar un exorcismo".
El obispo Paprocki indicó que en EEUU hay "cinco o seis exorcistas" y en su opinión, es deseable que cada diócesis tenga su propia persona capaz de llevar a cabo el rito. Subraya, no obstante, que "no todo el mundo que piensa que necesita un exorcismo realmente lo necesita".
Entre los ponentes estarán el cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston, Texas, y un sacerdote-ayudante de Nueva York el arzobispo Timothy Dolan.
El exorcismo es un acto privado que incluye la lectura de salmos y oraciones, rociar al poseído con agua bendita y una serie de acciones que terminan mandando al demonio que salga del cuerpo del exorcizado.
El Catecismo de la Iglesia Católica explica que el exorcismo se debe realizar cuando la Iglesia, mediante la persona de un exorcista, pida "públicamente y con autoridad" en el nombre de Cristo "que una persona o un objeto sea protegido contra el poder del maligno y sustraída a su dominio".