El estadio, que desde 2008 se llama Julio Martínez Prádanos –nombre de un renombrado periodista deportivo local que falleció ese año– tiene actualmente capacidad para 45 mil espectadores aunque, durante la ceremonia de reinauguración, el presidente Sebastián Piñera aseguró que se harán ampliaciones para albergar a 70 mil personas en total.
"Como presidente, quiero comprometerme a que vamos a hacer de este estadio la casa principal, el alma y el corazón de los Juegos Odesur que nuestro país va a organizar el año 2014. Y por eso, vamos a agrandar nuestro estadio, para que pueda volver a tener 70 mil butacas", aseveró. También se construirá una Villa Olímpica de 64 hectáreas.
El estadio, construido en 1937, logró albergar a más de 70 mil personas durante el Mundial de fútbol de 1962, cuando Chile fue sede.
De la reinauguración, participó la ex presidenta Michelle Bachelet, bajo cuya gestión, en 2009, se iniciaron las obras de remodelación. Se mejoraron el campo, las butacas, y se incluyeron nuevos marcadores y pantallas electrónicas.
El partido de reapertura lo jugaron las selecciones sub-20 de Chile y Uruguay, encuentro amistoso que culminó 2-2, aunque el estadio ya había sido reabierto el 3 de agosto para el encuentro de vuelta entre Universidad de Chile y Chivas de Guadalajara, por las semifinales de la Copa Libertadores-2010, donde los mexicanos pasaron a la final.
Inicialmente, el plan era invertir unos 40 millones de dólares en un nuevo techo similar al del estadio de Berlín, pero esto debió suspenderse tras el terremoto que golpeó a Chile el 27 de febrero de 2010, que no sólo retrasó la entrega de las obras –programada para marzo–, sino que obligó a reorientar el presupuesto en necesidades más urgentes del país.
El recinto fue utilizado en 1973 como centro de detención de opositores por parte de la dictadura que lideró Augusto Pinochet.