La historia del arquero de los mil disfraces

Pablo Aurrecochea, arquero de Guaraní de Paraguay, posee la particular historia de lucir en cada partido una vestimenta distinta con personajes cómicos, confeccionados por su esposa. Entre ellos, el Chapulín Colorado, Batman o el demonio de Tasmania

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El arquero uruguayo Pablo Aurrecochea, quien se desempeña en Guarani, último campeón del fútbol paraguayo, además de sus atajadas y buenas actuaciones en el arco, se destaca por sus vistosos uniformes que llaman la atención por sus reconocidas caricaturas infantiles.

Batman, El demonio de Tasmania, Superman, Spider Man y Mickey Mouse, son algunos de los personajes que decoran los llamativos buzos del excéntrico arquero, quien asegura que la utilización de los uniformes son en homenaje a su esposa Noelia Viera, quien confecciona y diseña sus atuendos luego de debatir junto a él sobre qué cómic utilizará en su próxima presentación.

El charrúa, quien comenzó su carrera en Nacional de Montevideo, dice sentirse a gusto utilizando estas camisetas pues, según él, a la gente le gusta esta iniciativa. El disfraz del Chapulín Colorado, junto a la del payaso Krusty, es de sus preferidas.

En 2004 atajando para Talleres de Remedios de Escalada, equipo de la tercera categoría del fútbol argentino, Aurrecochea protagonizó una experiencia tan peligrosa como desopilante. Mientras su equipo enfrentaba al Deportivo Español, el arquero sufrió un fuerte choque de cabezas con un delantero rival, pero curiosamente nadie del cuerpo técnico le ordenó que saliera del campo.

Luego de permaner en cancha durante los 15 minutos siguientes, en los que no le hicieron goles e incluso atajó un penal, el uruguayo se desvaneció y fue trasladado en camilla a un Hospital cercano, donde le constataron un traumatismo de cráneo sin pérdida de conocimiento.

"No me acuerdo de nada, sólo del penal y la camilla. El doctor me dijo que seguí jugando mecánicamente por instinto, pero la memoria estaba alterada. No me desmayé nunca, fue un susto bárbaro, pero no hay secuelas", explicó Aurrecochea días más tarde, seis años después de aquel hecho. Algunos dudande si las consecuencias del golpe fueron sólo pasajeras.