¿Por qué los adolescentes enloquecen con 'Eclipse'?

El estreno de la tercera película de la saga Crepúsculo renueva el interés de la platea juvenil por las leyendas de vampiros. Un clásico de todos los tiempos, con una historia de amor y mucha sangre. Pero estos "Drácula" del siglo XXI tienen algo más: reflejan la visión adolescente sobre temas tan profundos como las relaciones, el sexo, la vida y la muerte

Reuters
EFE

El éxito y el fanatismo por la saga Crepúsculo parece ser tan eterno como la vida de los vampiros. Con tres films en su haber: el homónimo Crepúsculo, Luna Nueva y la recién estrenada Eclipse, la escritora Stephenie Meyer promete más historias en breve. Sus protagonistas son actores adolescentes, que por estas horas disfrutan de las mieles de la fama. La pareja protagónica está integrada por Kristen Stewart y Robert Pattinson, que dan vida a los personajes de Bella Swan y Edward Cullen.

La joven Bella, luego de varias idas y venidas en las dos películas anteriores, está de novia con Edward, un melancólico y sensual vampiro de aspecto juvenil, pero que en realidad tiene más de 100 años. Claro que la pareja, que desea casarse, tiene algunos problemas, en su mayoría ocasionados por los otros personajes que harán lo imposible para atormentar a los enamorados. Eclipse combina escenas románticas con otras de violencia, donde abundan los episodios sangrientos.

Inquietudes como si la inmortalidad sería una bendición o un castigo, son algunos de los cuestionamientos evidentes de la película. "Esta historia prende mucho porque se cumple un deseo universal, ser inmortal y mantenerse eternamente joven, no sólo con el aspecto sino también con la pasión de la adolescencia; Eclipse trata más de una fantasía romántica adolescente que de un mito vampírico", sostiene la Dra. Sara Zusman de Arbiser, quien es médica psicoanalista y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

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En el contexto del film, estos seres ávidos de sangre se encuentran perfectamente insertados dentro de la sociedad, van a la escuela, se comunican por teléfonos celulares, chatean y calzan zapatillas. "En la actualidad los adolescentes se refugian en una hipervaloración de la tecnología, con una vida demasiado cerebral, encerrados en internet o delante del televisor, sin salir al exterior. Tienen en común con los vampiros que viven de noche y especialmente con la computadora", dice Arbiser.

Otro de los temas que toca Eclipse es el temprano inicio de la sexualidad adolescente. Al respecto, la especialista afirma que los jóvenes de hoy "son el exponente de una generación que fue sobre estimulada sexualmente en forma precoz. Los medios, las revistas, la televisión e internet les ofrecieron erotismo y pornografía con escaso cuidado. Los chicos son empujados a una carrera que empiezan antes de tiempo. Hay una devaluación del amor y del enamoramiento, que da como resultado la banalización de la sexualidad y la practica del sexo a veces como un deporte más".

Mientras investigaba sobre el tema, Arbiser observó que la edad del fanatismo por estas historias comienza a los 12 años, "que es cuando empieza la primera sangre de la mujer, la época de la menarca". Un elemento importante es que la relación sexual está contada como una fantasía "en que la mujer queda destrozada, que es una teoría sexual infantil: los niños imaginan una escena sexual sadomasoquista en la que el padre daña y provoca dolor a la madre". Esa fantasía, sigue diciendo Arbiser, "resurge y adquiere gran intensidad en el comienzo de la adolescencia y puede detectarse en jóvenes de ambos sexos antes de iniciarse sexualmente; los jóvenes se identifican con los protagonistas de Eclipse en los conflictos que les despierta la iniciación sexual, porque ella temerá el dolor y él ocasionarle sufrimiento a su amada", a pesar que en la saga no existen escenas de sexo explícito, debido a las creencias religiosas de su autora.

"Se evita hablar de la sexualidad de manera concreta pero aparece otro mito en el hijo que tienen Bella y Edward, mitad humano y mitad vampiro, donde se recrea una fantasía bastante frecuente de creer que un bebé podría chuparle la sangre o lastimar a su madre en el vientre". Y agrega Arbiser: "Efectivamente, el bebé se nutre de la sangre materna a través del cordón umbilical y ello genera con mayor fuerza esa fantasía vampírica, vinculada a la iniciación sexual, que se termina de consolidar a través del hijo, y que es lo que están viendo las chicas con Eclipse".

Así como los niños elaboran muchos de sus temores ancestrales escuchando cuentos clásicos, algunos con contenidos bastante crueles, como Caperucita Roja, La Bella Durmiente o Blancanieves, también los jóvenes parecen encontrar esa posibilidad siendo testigos de los sufrimientos de Bella y Edward. Claro que el eje principal de la película es el amor, ése tan intenso que desafía el tiempo. Quienes tienen el privilegio de sentirlo son capaces de dar hasta la vida por el ser amado.

"Con esta historia, los adolescentes, especialmente aquellos entre los 12 y 15 años, intentan una elaboración de la salida del grupo familiar protector, imaginan un personaje para amar e iniciarse sexualmente, pero recuperando componentes románticos y tradicionales de otros tiempos, que estaban medio olvidados; ése es el motivo del fanatismo por estos libros y películas", dijo la psicoanalista a Infobae América.

Una noche de 1816, durante una velada en la casa de Lord Byron, y tras la lectura de una antología de cuentos fantasmagóricos, el escritor desafió a sus invitados. Les propuso que imaginaran la historia de terror más espeluznante que sus mentes pudieran concebir. Y fue justamente en esa madrugada, cuando a través de su relato titulado El vampiro, Polidori se convirtió en el creador del género en su variedad romántica y Mary Shelley dio a luz a Frankestein.

Generaciones completas han consumido estas fantasías. La descripción de las criaturas varía según el autor y la mitología. "El vampiro va cambiando de apariencia de acuerdo a las épocas", dice Arbiser, quien sostiene que ese primer relato "era distinto al que después aparece en Drácula del escritor Bram Stoker", donde estos seres "tienen una fuerza sobrehumana y pueden transformarse en vampiros o en hombres lobo. Los vampiros salen de noche, se los puede ahuyentar con el ajo, odian la vista de la cruz, no tienen sombra ni imagen en el espejo y pasan por las hendiduras de las puertas, porque carecen de consistencia corpórea. Ese es el vampiro tradicional".

La investigadora señala que "la película por excelencia es el Drácula interpretado en 1931 por el actor Béla Lugosi, después hubo otras versiones y finalmente vino la de Francis Ford Cóppola, que es una versión mucho más romántica; al personaje de Lugosi sólo le interesaba seducir a adolescentes para chupar su sangre o tomar su virginidad, mientras que el Drácula de Cóppola es un vampiro romántico que se enamora".

En la era del reciclado, hasta los vampiros se renuevan. "Edward pertenece a una familia que no toma sangre humana sino que mata animales para ello, son dráculas casi vegetarianos", concluye Arbiser. Una herejía del vampirismo...

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