Todo lo que predijo hasta ahora sucedió. Ahora, el pulpo Paul, famoso por sus vaticinios, acertó otro resultado en el Mundial: Alemania se quedó con el tercer puesto y dejó sin podio a Uruguay.
Desde su acuario en Oberhausen, oeste de Alemania, el octópodo había elegido el cubo con mejillones adornado con la bandera germana y no el que tenía la bandera uruguaya.
Tras abrazar con sus ocho extremidades ambos cubos durante varios minutos, Paul levantó la tapa del recipiente alemán y se comió el mejillón.
Todos en Uruguay esperaban que esta vez Paul fallara con su premonición, pero no fue así. El oportunismo de Müller, los fallos de Muslera, los centros de Boateng, la clase de Özil, el potencial de Schweinsteiger y el cabezazo letal de Khedira fueron mucha más y la Celeste, pese a hacer un gran Mundial, se vuelve con las manos vacías.