La camorra italiana se escondía en la entrada al infierno

La policía descubrió que un jefe del clan Casalesi era el propietario del lago del Averno, en Nápoles, puerta de entrada a la casa de Lucifer, según la mitología griega. Incautaron inmuebles que servían como guarida 

Según los investigadores, Gennaro Cardillo, un empresario hotelero que aparecía en los registros legales como el propietario del lago, no era más que el lugarteniente de Giuseppe Setola, capo preso de la facción más sanguinaria de la temible familia mafiosa de los Casalesi.

La Dirección Antimafia de la policía de Nápoles bautizó "Sibila" a la operación, en alusión a la profetisa que Aquiles y Odiseo consultaban para saber si su destino eran las profundidades del lago del Averno, donde estaba el infierno según el mito griego.

El lago fue donado en 1750 por los Borbones a una familia de la aristocracia napolitana. En 1991, un empresario lo compró por el equivalente a 600 mil euros; y lo revendió a Cardillo hace dos años.

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La policía incautó bienes inmuebles en las orillas del lago de un valor total de 15 millones de euros, que pertenecían en realidad a Setola. Entre otros, un conocido complejo agroturístico llamado "Country Club" y un restaurant-discoteca.

Pero lo que más llamó la atención a la policía fue la presencia de numerosas casas pequeñas ubicadas en zonas dispersas, aisladas y discretas en los alrededores del lago. Los investigadores sospechan que eran utilizadas para esconder a los miembros del clan prófugos de la ley.

El clan de los Casalesi, uno de los más poderosos y violentos de la camorra italiana, se hizo famoso cuando "condenó a muerte" al escritor Roberto Saviano por su libro Gomorra, en el que relata con detalle cómo opera la familia mafiosa.

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