Aunque no es una novedad que Venezuela es utilizada por los narcotraficantes colombianos como puente para sacar la droga que producen en su país hacia los Estados Unidos y Europa, el informe 2010 de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) reveló que la situación se agravó en los últimos años.
En base a datos del Centro de Análisis y Operaciones Marítimas, la UNODC concluyó que más de la mitad de los decomisos de cocaína practicados en altamar por autoridades europeas, entre 2006 y 2008, correspondió a envíos que partieron de costas venezolanas.
En otro reporte difundido en Viena y reproducido por el diario venezolano El Universal, se dejó constancia de que muchos vuelos salen cargados con sustancias ilegales desde Venezuela hacia África occidental, para que el cargamento sea luego ingresado por vía marítima a Europa.
Aunque aclara que Venezuela aún no se convirtió en país productor, el informe alerta sobre los riesgos de violencia, corrupción e inestabilidad política que puede significar la consolidación como zona de tránsito para el tráfico.
"La amenaza para la estabilidad política" aparece en la medida que "los traficantes de drogas adquieren poder suficiente para desafiar al Estado mediante la confrontación violenta o la corrupción a alto nivel", advirtió la UNODC, que recomendó al gobierno venezolano observar lo que ocurrió en Colombia durante los años ochenta.
"El declive del mercado de la cocaína en los Estados Unidos y el auge de Europa han contribuido al auge de la violencia en la región del Caribe. En algunos casos, eso obedece a la existencia de nuevas corrientes de tráfico, y en otros, a la disminución de los ingresos derivados del tráfico que obtienen los delincuentes locales".
La UNODC expresó además su preocupación por la creación de milicias, ya que considera que la combinación de civiles armados y drogas "son combustibles para el crimen organizado".
Por último, el informe sugiere que el ascenso en la cantidad de homicidios en Venezuela, que pasó de 9 mil en 1999 a 15 mil en 2009, puede estar vinculado a la mayor presencia de narcotraficantes colombianos operando en el país.