La empresa norteamericana Sempra Energy Internacional intentó por la vía judicial el embargo y remate de la propiedad, pero la Procuración del Tesoro se opuso y obtuvo un fallo que reivindicó la calidad de "patrimonio histórico argentino" de la propiedad, en la que el Padre de la Patria vivió sus últimos años.
Así, la sentencia quedó firme y la casa museo en la que San Martín murió el 17 de agosto de 1850, que consta de dos pisos repletos de réplicas de objetos, mobiliarios, efectos personales y habitaciones y cuartos en las que vivieron el Libertador y su hija Mercedes, seguirá perteneciendo al Estado argentino.
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