Pero las cosas cambiaron llegando a niveles impensados. En estos días de calor extremo, los paladares exquisitos, ávidos de nuevas experiencias, pueden saborear un helado de yerba, té o whisky. Hasta el salmón, el queso y las aceitunas tienen su versión en cremas heladas.
En los mostradores también conviven helados de zapallo, soja, jengibre, queso o soja y se puede ?beber? con cucharita un licor Bailey?s, un vino Malbec, Fernet con cola o Gancia con limón.
Desde las marcas
de helados artesanales hasta los negocios barriales apostaron a crear sabores exóticos para diferenciarse de sus competidores y ganar adeptos.
?En los últimos años ha crecido la oferta de nuevos sabores. Hoy las cadenas más importantes
?, explicó
, consultor en heladerías.
Freddo, una de las cadenas más populares, intenta con su extensa carta satisfacer a un consumidor que demanda un producto cada vez más sofisticado e innovador. Así lo explicó
, quien comentó en
la necesidad de seguir proponiendo sabores y productos regularmente para satisfacer al cliente.
?Algunos de estos gustos se instalan como clásicos, pero no la mayoría?, explicó y dijo que si uno de los sabores nuevos no es demandado, dejan de elaborarlo.
Este verano las novedades más sofisticadas de la firma fueron los dulce de leche granizados con cacaos en variedades como el ?Esmeralda?, ?Río Arriba? y ?Bahía? y planean lanzar al mercado una línea de sabores desarrollada por Narda Lepes, anticipó Gratton.
La firma artesanal cuenta también, entre sus últimos sabores, con helados de aceite de oliva varietales, realizados en colaboración con los chefs de algunos restaurantes.
Según Alfonsín los gustos raros pueden tener poca salida pero
?El sabor de moda es lo que atrae consumidores. Cuando en una familia uno de sus integrantes quiere un sabor que no encuentra en otra heladería, arrastra a todos. Eso es lo importante?, destacó.
Pese al esfuerzo que hacen las heladerías casi a diario para desafiar a los paladares más tradicionales, ninguno de los novedosos gustos
logró desestructurar al conservador argentino.
Gregorio Giarrusso, director de
, definió a los argentinos como ?clásicos? en todos los aspectos de su vida, inclusive con los sabores de los helados.
?Creo que la costumbre viene desde chicos por la tradición del dulce de leche, que siempre desde chicos nos dan dulce de leche, y es esa costumbre la que nos lleva a que de grandes repitamos ese sabor?, sostuvo.
?Los
pueden ser los productos que han pasado de moda como la crema rusa, málaga, pistacho o kiwi, o los muy rebuscados como el Gancia con limón, el Fernet con cola o el borgoña, que en un principio tuvo una venta importante para luego pasar a ser un producto de poca salida?, declaró el consultor de heladerías.
Por su parte Giarruso contó que los que tienen menos salida son "los frutales en invierno y los sabores muy particulares, tales como kinotos al whisky".
Llevar el postre a una comida dejó de ser un negocio rentable. Más aún cuando se trata del helado, cuyo precio subió de manera considerable, especialmente en las marcas de lujo como Persicco, Volta, Chungo, Freddo o Munchi?s, donde
Pese a la estrambótica suma que hay que desembolsar para darse el gusto, Alfonsín insiste que el aumento del helado es el mismo que han tenido otros productos de la canasta familiar.