y, de hecho, las nuevas tendencias apuntan a un creciente uso del quirófano para reducir el tamaño de los pechos.
Según destacó el cirujano plástico, hasta ahora la demanda más habitual solía ser mamas de entre 300 ó 400 gramos, un tamaño que a veces no se ajusta con el cuerpo de las pacientes, aunque en los últimos tiempos
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", señaló Benito Ruiz, quien recomienda decidir bien el tamaño antes de realizar el implante, ya que una posterior intervención para cambiar o quitar las prótesis mamarias, "a pesar de ser muy sencilla, puede provocar cicatrices y dejar un pecho caído o vacío".
Tras quitar los implantes es habitual que haya un exceso de piel y la paciente tenga que someterse a una mastopexia, lo que complica la intervención y hace necesarios nuevos tratamientos para "evitar que el pecho sufra un efecto parecido al que vive tras un embarazo".