Su nombre es Mahru-z y muy probablemente sea codiciado por muchas mujeres. Se trata de un robot creado en Corea del Sur para facilitar los quehaceres domésticos y alivianar a las mujeres de esa carga, históricamente impuesta.
Con un aspecto muy humano, esta ?empleada doméstica de última generación? tiene una cabeza rotatoria, brazos, piernas y seis dedos. Además, cuenta con visión tridimensional, para detectar las tareas que le asignan, describió Clarín.
Mide 1,3 metros de alto y pesa 55 kilogramos. Pero no está sola. Puede trabajar como complementaria de otro robot, llamado Marhu-M. Ambos son controlados por un servidor informático.
Su desarrollo duró dos años y sus creadores estiman que, además de las tareas domésticas, podrá ser utilizado en condiciones difíciles o peligrosas para los seres humanos.
Este robot, cuya fabricación en serie está aún muy lejos, puede moverse en las habitaciones usando sus sensores visuales y levantando cosas en el camino. El instituto científico donde se inventó el robot Mahru-z invierte aproximadamente 3,5 millones de dólares anuales en la investigación sobre robótica.
"La fuerza distintiva de Mahru-z es su capacidad visual para observar objetos, reconocer las tareas que hay que hacer y realizarlas", describió You Bum-jae, el jefe del centro de robótica cognitiva del Instituto coreano de Ciencia y Tecnología, al diario Korea Times.