. Le dijo borracho, burro y asesino al ex presidente George Bush, al ex presidente Aznar lo llamó fascista y asesino; a Uribe, fascista de la calaña de Adolfo Hitler y a Manuel Rosales 'desgraciaito', mafioso, ladrón y asesino", publica
de Caracas, en un extenso análisis de los discursos de Hugo Chávez.
El diario afirma que no sólo presidentes y organizaciones son albo de sus misiles mediáticos. "Ministros, jueces, obispos y funcionarios han sido expuestos al escarnio público en más de una alocución. En
desde las aguileñas alturas por el "delito" de cobrar horas extras en las largas jornadas locutivas: ¡Mírame camarógrafo!, le dijo en plena transmisión a un desconcertado técnico del canal del Estado ¡mírame, mírame! 'Ustedes tienen un vicio heredado de la Cuarta República. El canal 8 se ha hecho prácticamente insostenible por los costos', reclamó Chávez al camarógrafo, quien no sólo perdió el derecho a las horas extras, sino que fue víctima de ataques y burlas en su propio barrio", cuenta la versión online del matutino.
El caso más reciente es el de Colombia, pero también advirtió a las oligarquías de Honduras y de Bolivia sobre sus intenciones. "
". Este tipo de expresiones frecuentes contra el presidente Álvaro Uribe han estado acompañadas con amenazas de guerra, cierre de fronteras y del comercio por parte de Venezuela.
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No tendría ningún problema en terminar mi vida por ese camino", dijo el caudillo en más de una oportunidad exaltando su supuesto espíritu guevarista."¡Yo soy de las tropas del Che Guevara!", dijo en un discurso al defender su lucha contra el capitalismo.
Para Axel Capriles, especialista en Psicología Social, la retórica de la violencia y de la guerra fue siempre una característica fundamental de la revolución bolivariana en estos 11 años. "Ello está marcando la forma de ser de los venezolanos y está siendo una expresión del
", advierte.