De esta forma, el texto legal cumplió su trámite en el Congreso chileno y fue remitido al Ejecutivo.
La iniciativa establece que toda persona, a partir de los 18 años, será considerada, por el sólo ministerio de la ley, donante de sus órganos una vez fallecida, a menos que en vida haya manifestado su intención o voluntad de no serlo.
La donación de órganos sólo podrá realizarse a título gratuito, quedando prohibido cualquier contrato que, a título oneroso, contenga la promesa o entrega de un órgano para efectuar un trasplante.
La normativa señala que los gastos en que se incurra a raíz de la extracción del órgano que se dona forman parte de los gastos propios del trasplante y se cargarán al sistema de salud del receptor.
En tanto, el subjefe de la bancada Partido por la Democracia (PPD) y médico, Enrique Accorsi, valoró la aprobación del proyecto de ley que consagra donación y recepción universal de órganos.
"Creo que es un paso adelante muy importante, que no sólo legitima el deseo de ser donante sino que también se estimula este concepto en materia de educación. Éste es un paso que demuestra la madurez de una sociedad que quiere una mejor calidad de vida", manifestó el político.
El diputado PPD afirmó: "Teníamos una deuda muy grande con los que se fueron y no alcanzaron a trasplantarse, como ocurrió en el caso de Felipe Cruzat. También teníamos una deuda con los que están todavía esperando un órgano. Hoy estamos cumpliendo con ese compromiso y si hay algo que perfeccionar, estamos dispuestos a hacerlo".