El plátano no sería el culpable de tantas alergias como se cree

Un especialista detalló que ese árbol tiene en la Ciudad una presencia en el espacio público de aproximadamente un 10%, en tanto que los fresnos significan el 52% del arbolado porteño

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En la Ciudad de Buenos Aires, al igual que en otras grandes ciudades del mundo, aumenta cada vez más la cantidad de personas alérgicas. Las condiciones de la vida urbana (contaminación, estrés y ausencia del medio natural durante la mayor parte del día de la vida de los habitantes) generan una mayor propensión de la población a tener distintos tipos de alergias.

Para el docente de Integral Instituto de Diseño y experto en espacios verdes y gestión pública, Fabio Marquez, "las reacciones que se producen siempre son de origen orgánico, tanto animal como vegetal y dentro de las de origen animal, las más extendidas son originadas por ácaros y mascotas, y en las de origen vegetal la causa es el polen, que afecta de diversas maneras a muchas personas".

"Los seres humanos, en general, no somos alérgicos a todos los tipos de polen; las alergias pueden producirse en relación a las plantas gramíneas, distintos tipos de herbáceas, o árboles y arbustos. Según la época del año -en relación a las floraciones de las plantas- se producen las reacciones alérgicas de quienes son sensibles a cada tipo de polen", aseguró el profesional.

En la ciudad los principales productores de polen son los árboles. Marquez remarcó que "por su tamaño y presencia en calles y plazas, la floración de los árboles es la más evidente y voluminosa; las mayores concentraciones polínicas se producen desde fines del invierno hasta la mitad de la primavera".

Para él, "en esta época del año, el árbol más identificado como alergógeno es el plátano (Platanus x acerifolia) y esto se debe especialmente a las diminutas y finas espículas de sus frutos, que llevadas por el viento producen molestias en realidad más mecánicas que alergógenas".

Sin embargo, son muchas las especies de árboles presentes en la ciudad que producen polen en la misma época, y que no siempre son tan evidentes.

El fresno (Fraxinus pennsylvanica) es un ejemplo. Según detalló el profesional, "produce grandes cantidades de polen, que sólo puede percibirse por la mañana después de una noche sin viento (se lo ve sobre los autos, como una fina capa de polvillo). Hay que considerar que los plátanos en la Ciudad de Buenos Aires tienen una presencia en el espacio público de aproximadamente un 10 % de todos los árboles porteños. En cambio los fresnos significan el 52% del arbolado de la ciudad".

"La mayor parte de la gente que cree que es alérgica al plátano, pero lo más probable es que en realidad lo sea del fresno, ya que la pelusa del plátano se puede ver, mientras que la polinización del fresno, que sucede casi en el mismo momento, no es visible a simple vista", destacó.

Es importante resaltar que la presencia masiva del fresno en la ciudad se debe ?según Marquez- a una mala planificación del arbolado público, durante las últimas cuatro décadas.

"Los árboles son los principales atenuadores de la mala calidad de la vida urbana, y nos proporcionan un montón de beneficios ambientales, que no pueden ser menospreciados por lo que ocurre en un lapso de 20 a 40 días (según las lluvias del momento)", remarcó.