Bromas, bullying y violencia, las "trabas" en la escuela

Las relaciones entre adolescentes y niños son cada vez más complejas. Esto, sumado a que los padres carecen de tiempo suficiente para dedicarles a sus hijos, genera sensación de soledad y desamparo que puede llevar a la depresión y el aislamiento

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La escuela es un mundo en el cual conviven actores de diferentes edades, niveles socio-culturales y económicos, realidades e incluso sueños y metas

. Es por eso que en la actualidad y aun cuando se trata de un contexto repleto de niños y adolescentes en el cual no deberían existir mayores inconvenientes, asistimos a una época en la que los colegios se han convertido en un foco de conflicto.



En este sentido,

los estudiantes han pasado a ser actores de la realidad: ya sea "para bien" participando, por ejemplo, en acciones solidarias y encabezando propuestas para los más necesitados; o "para mal" cuando se publican en Internet imágenes de peleas o riñas dentro del aula.


La violencia escolar, una conducta cada vez más clásica

¿Cuáles son las causas de este fenómeno? De acuerdo con los especialistas, entre las principales razones se cuenta el hecho de que

los chicos no son "islas" sino que crecen y se desarrollan en familias que tienen problemas o atraviesan y deben enfrentar inconvenientes.

¿Y cuáles sus consecuencias? Sin duda, la violencia, generada muchas veces por las bromas pesadas (entre los principales "objetivos" se destacan los chicos son sobrepeso, obesidad, los bajitos y los que usan anteojos o no son aptos para los deportes), y el acoso o bullying, una conducta o mejor dicho acción cada vez más frecuente en las escuelas primarias y secundarias de nuestro país, que se corresponde con aquello que hasta hace algunos años sólo se veía en las clásicas películas americanas de "preparatoria".



El bullying entonces es una forma de hostigamiento, en la cual a través del establecimiento de una relación de poder

(hay un "fuerte" y un "débil" o víctima), la primera persona acosa a la otra en forma permanente y reiterada a través de insultos u ofensas verbales, golpes, rechazo social o intimidación psicológica.



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La escuela es una institución que debe formar parte activa en la construcción de un discurso que sea eficaz en relación a la producción de subjetividad, entiendo esto como la capacidad de construir un sujeto alrededor de determinadas normas y valores que regirán la vida social

. Cuando se pierde la credibilidad en ella comienzan los problemas. Es ese el momento en el cual los docentes comienzan a quejarse de los que los chicos no respetan los límites, no muestran ningún interés en aprender, cuestionan permanentemente los contenidos y la forma de darlos a conocer pero, sobre todo y fundamentalmente, reaccionan con violencia hacia los profesores y se manejan con golpes e insultos entre ellos", explicó el licenciado David Mazzitelli, coordinador académico de Salud Activa y asistente al II Congreso Internacional, III Nacional y IV Regional Violencia, Maltrato y Abuso que se realizará del 12 al 18 de noviembre en la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador (USAL).



Ahora bien, ¿cuál es el límite?, pues en realidad

el paso de la niñez a la adolescencia suele ser conflictivo y problemático, de manera que cuándo comenzar a alarmarse suele ser un tema clave para los padres quienes suelen expresar que, entre sus mayores preocupaciones -en relación a los chicos y la escuela- se cuentan: las bromas y discriminación, el bullying, la violencia, el déficit de atención, los problemas de aprendizaje y los trastornos de ansiedad o depresión que pueden sobrevenir como consecuencia de estas cuestiones

.



"Cuando el proceso saludable de crecimiento-experiencias-equivocaciones, se vuelve patológico y cuando, por otra parte, hallamos en los padres una actitud sumamente represiva o rígida es posible que tengamos que prestar mayor atención pues estaremos creando un foco de oposición cada vez más grande entre los mayores y los chicos. Pero tampoco se puede flexibilizar demasiado la relación porque ahí estaríamos incurriendo en otro error que es la negación del rol de padres. Algo que lamentablemente es cada vez más frecuente en la actualidad, y que podemos ver, por ejemplo, en esos papás o mamás que van a bailar con sus hijos. Lo importante, entonces, es crear un equilibrio", sostuvo Mazzitelli.



"Por eso desde Salud Activa proponemos que desde la sociedad en general no patologizen conductas que pueden ser propias de la adolescencia; y en cambio se favorezca en los jóvenes el aprecio por si mismos. Por lo tanto

hay que producir un discurso que los incluya, donde la autoridad y los limites sean algo a construir junto con ellos, sin caer en una relación reciproca con los jóvenes, aunque si creando nuevas condiciones de recepción de lo que acontece

", enumeró el licenciado Mazzitelli en relación a algunos de los caminos posibles para erradicar la violencia en las escuelas.



El rol de los padres

Cuando los chicos comienzan a experimentar problemas de relación o bien complicaciones en el proceso de aprendizaje, es importante que los padres reaccionen para evitar, por ejemplo, el desarrollo a futuro de trastornos de ansiedad o depresión.



"¿Cómo hacerlo?

Hay muchas herramientas pero podríamos decir que la primera es escuchar

. Atendiendo a los temores y ayudando a nuestros hijos a enfrentarse a sus problemas para poder resolverlos estaremos dando un gran paso. No obstante, también es fundamental que ellos mismos empiecen a entender qué pueden hacer para manejar situaciones traumáticas", consignó la licenciada Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializado en Trastornos de Ansiedad (CEETA).



"Igualmente,

los padres nunca deben descartar la posibilidad de pedir ayuda, porque es posible que la situación los exceda, ya que los chicos a menudo no demuestran que es lo que les está pasando hasta que es demasiado tarde y ya se desarrollaron diversos trastornos que pueden ser muy incapacitantes

", concluyó Martínez Castro.