La producción láctea se estancó en la última década

El empresario consideró que el impacto negativo de la sequía "será inevitable", ya que se sentirá "directamente" sobre la productividad de los tambosn

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El cierre continuo de tambos, las regulaciones dispuestas para la conformación de precios y la falta de incentivos para incrementar el volumen de producción láctea, están mostrando un escenario de estancamiento en el sector, donde la productividad resulta similar a la de hace diez años.

Representantes de la actividad afirmaron que a ese cuadro de situación se agrega la prolongada sequía que soportó el país durante más de un año, que aún muestra secuelas en suelos y mermas productivas en las vacas en ordeño, enflaquecidas y deficientemente alimentadas.

Así, desde nucleamientos como la Asociación de Productores de Leche, el recorte en la producción ubica al volumen de leche fluida obtenido en un nivel similar al que se producía en los '90, en torno de los 10.000 millones de litros, con una caída de más de 5.000 explotaciones tamberas, registrada en el último quinquenio.

Los analistas sectoriales, como consultores de Lechería Latina, remarcan que el horizonte lechero de la Argentina "sigue ganando oscuridad" conforme avanzan los meses.

Sobre el tema, Manuel Ocampo, gerente de la Asociación de Productores de Leche, afirmó que "hace más de 10 años que la lechería no crece en la Argentina y estamos en valores de producción muy inferiores a los de 1999".

El empresario alertó que "este año, de seguir con la tendencia que se viene dando desde el principio, apenas vamos a llegar a los 10.000 millones de litros".
 
Ocampo consideró que la Argentina "está perdiendo potencial productivo", así como que el casi nulo crecimiento en diez años muestra un "fuerte contraste" con el desarrollo sectorial que exhiben países como Uruguay, Chile y Brasil.

Relevamientos realizados por técnicos de la APL indican que en la actualidad, el país debería estar en un nivel de producción "superior a los 18.000 millones de litros por año. Sinceramente, no hay ejemplo en el mundo de no crecer en una década", remarcó Ocampo.

Aclaró, no obstante, que no faltará leche en el mercado interno, debido a que Argentina sigue teniendo excedentes de leche en primavera, y "ahí es donde se notan también los inconvenientes para exportar", se lamentó.

Desde la APL también se puso de relieve que la producción láctea actual es "meritoria" para los tamberos, ya que se logra en medio de la peor sequía que haya soportado el país y en un contexto de bajos precios, consignaron portales capitalinos.

Por su parte, Daniel Villulla, gerente de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste (Caprolecoba), agregó que el encarecimiento de los costos se debe a la utilización de reservas forrajeras, ya que la sequía impide el crecimiento de pasturas para el alimento animal.

En cuanto a las perspectivas sectoriales que se avizoran para lo que resta del año, el empresario consideró que el impacto negativo de la sequía "será inevitable", ya que se sentirá "directamente" sobre la producción, para la cual se prevén "importantes mermas", vaticinó.

En esa línea, pronosticó que "habrá una meseta y la exportación mostrará importantes bajas", aunque llevó tranquilidad al consumidor local al señalar que "se está muy lejos del desabastecimiento", tras lo cual abogó para que el Gobierno acerque "estímulos" al tambo, de modo que se pueda "consolidar la producción argentina en el exterior", subrayó.