La mayor multa de la historia

Pfizer pagará u$s2.300 millones para resolver un caso en su contra por "la promoción ilegal" de varios productos, informó el Departamento de Justicia norteamericano

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Se trata del acuerdo más grande jamás alcanzado entre una compañía farmacéutica

y el Departamento de Justicia para resolver una disputa por fraude, indicó la agencia en un comunicado.



Según el pacto, una filial de Pfizer, Pharmacia & Upjohn Company,

se declarará culpable del delito grave de violar una ley federal respecto a la promoción del fármaco "Bextra", un antiinflamatorio que Pfizer retiró del mercado en 2005.

La ley federal en cuestión, que rige sobre los alimentos, fármacos y cosméticos, exige que las empresas expliquen con detalle el propósito de un producto a la hora de solicitar la autorización de la Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) para su comercialización.



Una vez que la FDA le da el visto bueno a un producto, la firma no puede promover o vender el fármaco para un propósito distinto al que incluyó en su solicitud y para el que fue aprobado.



Pero, según las autoridades, Pfizer promovió la venta de "Bextra" para otros usos y en otras dosis, para los que la FDA había denegado el permiso debido a preocupaciones en torno a su seguridad, dijo el Departamento de Justicia.



En total, la

compañía tendrá que pagar una multa de u$s1.195 millones, la mayor sanción pecuniaria criminal impuesta por el gobierno de Estados Unidos.

La empresa también cederá a las autoridades 105 millones de dólares, por lo que la multa asciende a 1.300 millones de dólares.

Además, Pfizer acordó pagar 1.000 millones de dólares

por la promoción ilegal de "Bextra", el antipsicótico "Geodon", el antibiótico "Zyvox", y "Lyrica", utilizada para el tratamiento de epilepsias.



El Departamento de Justicia alega que con esa promoción ilegal, Pfizer hizo que se sometiesen reclamos a diversos programas de salud gubernamentales por fármacos que fueron destinados a usos distintos a aquel para el que recibieron permiso del gobierno de Washington.



El acuerdo también pone fin a las acusaciones de que Pfizer sobornó a proveedores de salud para que emitieran recetas médicas de esos y otros fármacos.



La empresa también se ha comprometido a trabajar con el Departamento de Salud estadounidense para poner en marcha medidas y procedimientos que eviten una repetición de estas irregularidades en el futuro.