Crecen los divorcios de parejas recién casadas

Cada vez más parejas que llevan menos de un año de casadas deciden divorciarse. Profesionales aseguran que algunos "sienten miedo por el paso que acaban de dar y no asumen esa vinculación con su pareja" 

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Al parecer, es más común de lo que se cree que, pese a no dudar del sentimiento hacia la otra persona, muchos se sienten apáticos, tristes o angustiados desde que se dan el 'sí quiero'.

Según los expertos, el estado de pesadumbre tras la boda es más o menos común y suele darse en personas "un poco inmaduras".

"No es algo patológico, sino una reacción emocional que vemos bastante en consulta, pero nada grave", aseguró Jesús de la Gándara, psiquiatra y jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos al diario El Mundo.
 
"Algunos recién casados sienten miedo por el paso que acaban de dar y no asumen esta vinculación con su pareja", dijo, y agregó: "Sabemos que hay personas que no tienen capacidad para llegar a un verdadero grado de compromiso. El por qué les pasa es un misterio".

Curiosamente, este 'bajón postboda' se da con mayor frecuencia en aquellas parejas que ya llevaban años conviviendo y el único cambio al que se enfrentan es a la firma de un papel que avala su nuevo estado civil. El artículo reseña un ejemplo: Héctor, tras siete años de compartir techo, intimidad y rutinas domésticas con su chica, decidieron sellar su compromiso. Fue un día feliz, pero tan sólo 24 horas después el humor de él empezó a cambiar. ¿Por qué? Si bien él no lo sabe, Gándara apunta como posible explicación que se trate de una "conjunción de varios factores, pero fundamentalmente esconde un sentimiento de miedo a la pérdida de libertades y dificultades para aceptar el compromiso para toda la vida".

La relación de pareja tiene unas fases bien conocidas. Primero se da la etapa del enamoramiento inicial, que dura unos tres años y es la fase platónica, la del deseo, en la que la hormona más activa es la dopamina -relacionada con el placer-. Le sigue lo que Eduard Punset denomina la 'fase de construcción del nido', que incluye "asumir una cierta responsabilidad, la negociación de las libertades individuales y comprometerse más con la pareja", según explica el psiquiatra, y la hormona oxitocina gana protagonismo, por encima de la dopamina. Es en este periodo en el que pueden surgir problemas, ya que "todos estos acuerdos a los que hay que llegar no son verbalizados, sino que es una cuestión de actitud, del día a día y ambos tienen que ceder en algún aspecto", indica.

Si esta última fase no está bien asentada, dar el paso hacia el matrimonio puede no ser una buena idea. "Hay que pensarlo mucho antes y analizar si realmente el compañero sentimental es la persona ideal para compartir la vida, por mucho cariño que exista", aconsejó el especialista, quien considera que si no se está muy seguro, lo más probable es que la pareja dure poco tiempo casada".

Y las cifras corroboran la idea. Según la información sobre divorcios recopilada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) español, de 2006 a 2007 las únicas separaciones que aumentaron se dieron en aquellas parejas que no llevaban ni un año casadas, con un incremento de un 15,9% respecto al año anterior. Mientras los divorcios en todas las demás circunstancias descendieron, las rupturas en el primer año son una tendencia en aumento.

Algunas posibles causas
Testimonios reflejados por el profesional hablan de mujeres que cuentan que al principio "no todo es tan bonito como lo pintan". El problema, creen ellas, es que ocurre todo muy rápido: "Estás un año preparando la boda y casi todo tu tiempo gira en torno a ella. Después llega el día y, justo a continuación, te vas de viaje de novios. Así que cuando vuelves de la luna de miel te paras y piensas: 'Bueno, y ahora ¿qué?', dijo una madrileña de 29 años.

Sin embargo, tranquilizó a los novios que estén pensando en formalizar su relación al asegurar que "el estado de inquietud dura poco, sólo unos días, hasta que te acostumbras a tu nueva vida".

Pese a los proyectos e ilusiones, dejar atrás toda una vida "da un poco de miedo", aseguran.

Otro aspecto importante, que influye en el estado de ánimo después de la boda, es que el enlace no salga según lo previsto. "En ocasiones existe una diferencia muy importante entre cómo imaginamos ese día y cómo es realmente", dijo Jesús de la Gándara.