La estatua de Ernesto ''Che'' Guevara, que desde noviembre pasado presidía una de las entradas más concurridas de Central Park en Nueva York, fue retirada ayer tras verse envuelta en la polémica.
Un grupo de legisladores republicanos, entre ellos cuatro de Florida, remitió recientemente una carta al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, en la que reclamaba la retirada inmediata de esa estatua.
Realizada en bronce y de tamaño real, la escultura en realidad no reflejaba directamente al guerrillero argentino (1928-1967), sino a una de las conocidas como ''estatuas vivientes'' que a menudo se ven en las calles de las grandes ciudades.
Concretamente, el autor de la figura, el alemán Christian Jankowski, quiso representar a una ''estatua viviente'' que vio en Barcelona (España) disfrazada de ese destacado líder de la revolución cubana.
La prensa norteamericana se ha hecho eco en los últimos días de la carta, impulsada por el republicano Dan Burton y firmada también por otros nueve legisladores.
En ella, se aseguraba que el revolucionario argentino fue ''un reconocido enemigo de los Estados Unidos'', que acogió "el totalitarismo y las políticas represivas de la Unión Soviética''.
''La icónica imagen de este hombre no es una moda o una obra de arte para las víctimas o sus familiares, sino más bien un terrible recordatorio de la brutalidad que se sufrió en sus manos'', añadía el escrito.
Con independencia de esta polémica y de las críticas de algunos ciudadanos que no vieron con buenos ojos su instalación en un lugar tan emblemático de la ciudad, la escultura se retiró ayer, como estaba previsto desde noviembre pasado.
La escultura forma parte de una exposición temporal llamada "Esculturas Vivientes" inspirada en los artistas callejeros de Barcelona. No es una estatua del Che, sino que representa, con gran realismo, una "estatua viviente haciendo del Che, que no es lo mismo'', dijo la portavoz de Public Art Fund, Gabby Fisher.