Latitud 33° renueva su imagen y presenta su cosecha tardía

Fiel a su espíritu innovador la marca decidió modificar su packaging manteniendo su estilo moderno, elegante y distintivo. Además, lanzó una nueva propuesta que luce atractiva y versátil

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Desde su lanzamiento en 2002, cada una de las variedades de la línea Latitud 33° ha sabido cautivar al consumidor con una propuesta diferente. Fiel a su espíritu innovador y con el objetivo de brindar siempre la mejor calidad, la marca ha decidido reinterpretar, a través de una nueva imagen, el mundo del vino.

Allí, lo impensado se hace realidad: en un desierto de aridez extrema, las condiciones son ideales para lograr la máxima expresión de aromas y sabores. Latitud 33° tiene un origen que aparece como único, excepcional, mágico.

Latitud 33° se destaca por ofrecer vinos con un estilo intenso y fresco, que resaltan fielmente los aromas y sabores de cada una de las variedades que conforman su portafolio. Además, se caracteriza por sorprender al consumidor brindando un vino con carácter, fruta, aromas y sabores que reflejan una genuina expresión de cada variedad, todo en una dimensión e intensidad inesperadas.

Elegancia, modernidad, innovación y distinción, atributos que se reflejan en su nueva imagen, generan una evolución y transformación que le otorgan a Latitud 33°, desde su identidad visual, una personalidad definida, manteniendo la juventud de la marca.

Geografía sin igual
Los mejores vinos del hemisferio sur tienen origen en una franja de latitud reducida, entre los paralelos 32º y 38º, donde imperan las condiciones ideales para lograr la máxima expresión de aromas y sabores.

En Mendoza, al pie de la cordillera de los Andes, los viñedos de Latitud 33 se benefician de la conjunción de suelos, clima y el agua más pura. Estas condiciones ideales permitieron soñar con el Latitud 33° cosecha tardía, para dar respuesta al creciente auge internacional del consumo de vinos de calidad y el de los vinos de esta característica.

Latitud 33° Tardío está elaborado en su totalidad con uvas Semillón, para lograr un vino elegante y untuoso, con un balance perfecto entre el dulzor y la acidez que caracteriza a esta variedad. Su color amarillo dorado y su intenso aroma con toques frutales de peras y duraznos blancos hacen de este vino una caricia al paladar. Su excelente versatilidad a la hora de combinarlo, proponen al consumidor una nueva manera de disfrutar y compartir un buen vino.

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