Crisis laboral en el Anime japonés

El interés mundial por este tipo de animaciones no para de crecer pero sus creadores trabajan generalmente al borde del despido. Además al fenómeno nipón se le sumó la nueva competencia de China y el sureste asiático

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La crisis no parece hacer mella en una de las expresiones culturales japonesas más internacionales: el interés por el Anime, todo lo relacionado con el mundo de la animación nipón, no para de crecer, como demuestra la Feria Internacional del Anime de Tokio, que fue inaugurada hoy en su futurista sede de Odaiba.

Sin embargo, sus creadores sí lo tienen cada vez más difícil: muchos artistas y pequeñas empresas de animación se ven obligados a trabajar en condiciones durísimas, con salarios bajos y una gran dependencia de los canales de televisión.

"Muchos no logran encontrar medios financieros para que sus trabajos vean la luz. Y sobre algunos se cierne la amenaza del despido", explicó a DPA Kei Shozuzawa, de la productora de animación japonesa THINK Corporation.

Y a ello se une la nueva competencia de China y el sureste asiático. El primero se estrena en la "Tokio International Anime Fair" con sus propias compañías, un acontecimiento calificado por los organizadores de "histórico". Bajo la dirección del Ministerio chino de Cultura se reúnen representantes de 14 empresas del sector.

En total, este año la muestra tiene 255 expositores, que podrán ser visitados por el público durante los próximos viernes y ábado. Los organizadores esperan una afluencia de unos 130.000 visitantes.

Para promocionar a los artistas nacionales, el ayuntamiento de Tokio colabora con la empresa THINK y varios bancos en el proyecto "Anime Innovation Tokio" para aportar medios financieros.
La capital nipona, donde tienen su sede más del 80 por ciento de los estudios, cree que el Animé es un sector en crecimiento y apuesta por lanzar a sus artistas a mercados extranjeros como el europeo.

Y es que, según Shozuzawa, la crisis también abre nuevas posibilidades al sector: como la gente pasa más tiempo en casa frente al televisor, podría aumentar el consumo de películas de animación. Y además, el mundo animado minimiza los problemas de la vida real.

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