Para el mes de marzo estaba previsto que llegara una misión del Fondo Monetario Internacional pero ya en el Gobierno se consideraba que no era urgente y necesario alcanzar un trato con el FMI.
Aunque el canje era algo necesario tuvo algunas consecuencias negativas: la Argentina salió de los mercados financieros y sólo tuvo asistencia por parte del gobierno de Venezuela.
En este contexto, los analistas, inversores y agencias calificadoras advirtieron sobre dificultades de la Argentina para afrontar el pago de sus obligaciones. Cosa que no ocurrió.
Además, a fines de ese año y comienzos del 2006, el país le pagó 9.500 millones de dólares al FMI y la Argentina apelaba a saldar una deuda con un organismo multilateral utilizando las reservas internacionales del Banco Central.
Con el tramo local de este nuevo canje, el Estado argentino se ahorró de pagar este año 5.557 millones de pesos, y 13.630 millones si se tiene en cuenta los vencimientos hasta el 2011, inclusive.