Cada vez más adolescentes consumen psicofármacos con bebidas alcohólicas

El consumo crece entre los menores de 25 años. Lo que más toman es clonazepan y alcohol. Al principio provoca euforia y exaltación, pero acarrea riesgo de intoxicaciones severas y coma. Cómo luchar contra una tendencia que crece

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En el último año, los especialistas en adicciones del hospital Reencuentro de La Plata observan un notable incremento en el consumo de alcohol mezclado con psicofármacos, sobre todo en adolescentes de entre 14 y 25 años. De hecho, el 70% de los pacientes que acuden a ese centro provincial revelan que esas son las sustancias de las que más abusan.

"En chicos menores de 25 años esto es lo que más se observa en el último tiempo y de lo que más abusan es del clonazepan mezclado con bebidas alcohólicas?, señaló Oscar Molteni, director ejecutivo de ese hospital dependiente del Ministerio de Salud provincial que asiste alrededor de 400 adictos por mes, entre pacientes nuevos y aquellos que están en proceso de recuperación.

El clonazepan no es otra cosa que un ansiolítico y, en los últimos años, cobró un alto nivel de difusión entre los profesionales a la hora de medicar a personas con trastornos de ansiedad. Es que administrado en las dosis indicadas para cada paciente y con los intervalos necesarios resulta un medicamento eficaz para tratar ataques de pánico, fobias o estrés postraumático.

Sin embargo, cuando se toma sin control y en conjunción con alcohol, los efectos pueden llevar hasta el coma. "Ambas sustancias provocan, en una primera etapa, un estado de desinhibición total dando lugar a un cuadro de verborragia y exaltación emocional", explicó Ana María Girardelli, jefe de toxicología del hospital Sor María Ludovica de La Plata.

En cambio, cuando la euforia se desvanece "ocurre lo que los chicos llaman 'el bajón', que es una fuerte tendencia a la depresión", agregó Girardelli e hizo hincapié en que durante la etapa eufórica los consumidores suelen incurrir en conductas de riesgo, como manejar a alta velocidad o agredir a otro sin medir las consecuencias. Además, esta combinación acarrea trastornos metabólicos y neurológicos que puede derivar en cuadros graves como el estado de coma y que, en la mayor parte de los casos, requieren internación y rehidratación para eliminar la toxicidad de ambas sustancias.

El Reencuentro, ubicado en la calle 64 entre 6 y 7 de La Plata, es el único hospital público que se dedica en forma exclusiva al tratamiento de las adicciones. Al igual que los 189 Centros de Atención a las Adicciones (CPA) de la Provincia, se ocupa de la atención ambulatoria y en hospital de Día de personas con problemas de abuso y dependencia de sustancias psicoactivas.

Consumo entre adolescentes
La Subsecretaría de Atención a los Adicciones del Ministerio de Salud provincial (Sada) elaboró un sondeo en escuelas públicas y privadas sobre un total de 2.209 chicos de 16 a 20 años. De ese estudio se desprende que el 19,8% de los chicos probó cerveza por primera vez a los 12 años, mientras que un 45% lo hizo a los 14 años.

En cuanto a la frecuencia de consumo, el 27% reveló que toma bebidas alcohólicas fuertes como whisky, vodka o ginebra al menos una vez a la semana. También, el 20% de los consultados afirmó que consume con esa misma frecuencia alcohol mezclado con bebidas energizantes.

Desde la Sada explicaron que toda vez que un chico ingresa a una guardia hospitalaria por una intoxicación con alcohol o drogas los profesionales se encuentran frente a un panorama complejo: conocer cuál fue la sustancia que produjo la intoxicación, entender qué riesgos implica, desintoxicar y, a la vez, ofrecer contención psicológica además de ocuparse de la continuidad del tratamiento en caso de que se trate de una adicción instalada.

Para hacer frente a estas consultas, la Sada acaba de editar un manual con un detalle pormenorizado sobre cómo proceder frente a un cuadro de intoxicación desde el punto de vista clínico pero también psicológico.

En lo que va del año, la Subsecretaría asistió 21 mil casos en los 189 Centros Provinciales de Atención a la Adicciones (CPA), de los cuales el 16% correspondió a menores, el 21% a personas derivadas por la Justicia, el 30% con causas pendientes y el 25% a desocupados.

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