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El primer ejemplar vacuno clonado data de 2002. A partir de ese año, los científicos nacionales se dedicaron al desarrollo de toda una serie de animales cuya principal función era producir leche, de la cual poder extraerse la hormona de crecimiento humano e insulina.

Ayer, el llamado "tambo farmacéutico" de la firma Biosidus anunció una novedad: de terneras clonadas y transgénicas se logró extraer la hormona de crecimiento bovina, la proteína Somatotropina.

La importancia de la confirmación de este adelanto biotecnológico radica en que ningún país podía obtener, hasta ahora, la hormona de crecimiento de los vacunos a partir de la propia leche de la vaca, sino que se manejaban con síntesis químicas. Esto se debe a que el proceso de clonación que se realizó en la Argentina permitió que esta proteína se concentrara en la glándula mamaria, donde no se encuentra de manera natural.

La hormona, aplicada a los propios animales, les permitirá aumentar un 20% su producción de leche ?actualmente, en la Argentina, se les extrae 25 litros diarios-, y también aportará beneficios a la carne.

Los especialistas aseguran que la producción de esta hormona a partir de vacas clonadas permitirá bajar sensiblemente su costo, ya que para mejorar la producción de leche se necesitan grandes dosis. Se destinará, principalmente, a la exportación.

El tambo Biosidus tiene tres tipos de vacas clonadas: la dinastía Pampa, de la que se extrae la hormona de crecimiento humano; la dinastía Patagonia, de la que se obtiene insulina; y la dinastía Porteña, la de la hormona de crecimiento bovina, informó el diario Clarín.