La crisis financiera mundial provocada en los Estados Unidos y conocida como el efecto jazz ya afecta al deporte de alto rendimiento. A la ya golpeada Fórmula 1, se suma ahora la Premier League.
El desplome es generalizado y repercute tanto en los clubes de primera división como en la propia federación. El director de la Football Asociation, David Triesman, aseguró que el fútbol tiene una deuda que supera los u$s5.000 millones.
Señaló que los culpables de esa cifra enorme son el Manchester United, el Chelsea y el Liverpool, que hasta detuvo las obras de su tremendo estadio.
El principal afectado es el West Ham, donde jugaron Carlos Tevez y Javier Mascherano. Su dueño, Bjorgofur Gudmundsson, es uno de los principales accionistas en Landsbank, el banco islandés que decretó su quiebra hace menos de una semana. A esto se le suma que el club perdió a su principal patrocinador que estampaba su marca en la camiseta, según informa el diario El Cronista.
En tanto, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, destacó que ?en estos días uno puede comprarse un club con la misma facilidad que se compra una camiseta de fútbol?.