Juzgan el secuestro y terrible crimen de Santiago Miralles

El nene había desaparecido de su casa en julio de 2005. Cinco días después, el cadáver del niño apareció en un pozo ciego. Cuatro sospechosos del secuestro y el crimen serán juzgados en audiencia oral y pública

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Tres hombres y una mujer acusados por el secuestro y crimen del niño Santiago Miralles, ocurrido en agosto de 2005, serán juzgados en audiencias orales y públicas a partir de hoy en La Plata por la justicia federal, se informó oficialmente.

El comienzo del juicio se postergó en dos oportunidades, ya que la primera audiencia, a cargo del Tribunal Oral Federal 1, había comenzado el 1 de septiembre, pero apenas iniciada fue suspendida hasta el 10 de septiembre, al rechazar los acusados ser representados por una defensora oficial.

Pero tampoco ese día se reanudaron las audiencias, porque a pedido de los imputados se postergaron para hoy. Los acusados son el matrimonio Enrique Eloy Coito Piriz y Ana Isabel Machado Vargas, el hijo de estos, Henry Alexander Coito Machado, y su padrino, Abel Domínguez Farias.

Las cuatro personas son juzgadas por el delito de "secuestro extorsivo agravado seguido de muerte".

Santiaguito fue visto por última vez a las 16 del miércoles 13 de julio del 2005, mientras jugaba en la vereda de su casa de la localidad bonaerense de Canning, partido de Esteban Echeverría.

De acuerdo a la investigación, casi 24 horas después sus familiares recibieron una llamada extorsiva en la que un hombre les exigió 20 mil pesos para liberarlo sano y salvo.

Los padres del nene desaparecido lograron juntar para el día siguiente unos 5.000 pesos, pero los delincuentes nunca más se comunicaron.

El cadáver del niño fue hallado tres días después de su desaparición en un pozo ciego ubicado en el predio de la quinta lindera a la casa de los Miralles.

Según la autopsia, el chico fue asesinado de al menos dos golpes en la cabeza provocados por una maza u otro objeto similar. Por el crimen fueron detenidos como autores del hecho los caseros del predio donde se halló el cuerpo, quienes en los primeros días de la desaparición hasta fingieron querer ayudar a los padres del nene con la búsqueda.

Walter Miralles, padre de Santiaguito, se pronunció a favor de "un juicio como corresponde, y que los cuatro imputados tengan la mayor pena". "Ojalá los jueces tengan en cuenta que Santi tenía seis años, no representaba un peligro para nadie y esta gente decidió de un día para el otro quitarle la vida", declaró.

"Esto terminó con la vida de Santi y con la de toda una familia. Tenemos otro hijo de cuatro años que está comenzando a preguntar por su hermano", aseguró en declaraciones a la prensa.