Aníbal Fernández acusó a militantes de izquierda por los destrozos en las estaciones Castelar y Merlo de la ex línea Sarmiento. Según indicó el funcionario, militantes del Polo Obrero encabezados por José María Escobar sabotearon el sistema de frenos del tren que finalmente fue destrozado.
"Se arrojó un líquido que provocó un corto circuito y los frenos se clavaron. A partir de allí comenzaron a destruir las formaciones, los autos de los empleados y de la empresa... los pasajeros se fueron caminando por las vías", indicó.
El ministro destacó que los incidentes producidos en las estaciones de la zona Oeste del Gran Buenos Aires fueron el producto del accionar "organizado y premeditado" de integrantes del Partido Obrero (PO). Según Fernández, el Gobierno cuenta con grabaciones propias y de los medios que muestran paso a paso lo ocurrido en el lugar y los responsables.
El representante de la cartera de Justicia señaló que las personas detenidas están acusadas de robo en el lugar y que, mientras se desarrollaba la conferencia de prensa, "40 militantes del Polo Obrero rodeaban las inmediaciones de la Comisaría de Castelar exigiendo la libertad de los detenidos".
Fernández subrayó que los implicados en los incidentes responderían a organizaciones que exigen la reestatizaciones de las formaciones pero que "en vez de proteger el servicio para los pasajeros, rompieron y afectaron vagones con aire acondicionado y que cuestan un millón de dólares".
El funcionario destacó que se detectaron "que en las mochilas había bengalas y nadie usa una bengala para ir a trabajar".
Los hechos
Dos trenes incendiados, uno totalmente destruido, 13 detenidos y varios heridos fue el saldo de una mañana de furia en la ex línea Sarmiento, donde las demoras del servicio provocaron una violenta reacción de usuarios en las estaciones de Castelar y Merlo.
La situación generó un caos total durante unas tres horas en ambas estaciones operadas por la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), con pasajeros en las vías, gritos, vagones prendidos fuego y lanzando humo, choques con la Policía y boleterías saqueadas.
Ante esto, la empresa estimó en unos u$s20 M las pérdidas ocasionadas por la quema de las formaciones, mientras que fuentes policiales informaron que hubo en total 13 detenidos: 8 de ellos en Castelar, otros tres en Morón y los dos restantes en Haedo.
Los serios incidentes no son los primeros que se originan por la bronca de los pasajeros ante deficiencias en los servicios. En noviembre de 2005, la estación de Haedo, también en el oeste, fue escenario de graves disturbios, mientras que otro tanto ocurrió en mayo de 2007 en la estación Constitución, en ese caso por problemas en el servicio de la firma Metropolitano.
La tensa situación obligó a media mañana a intervenir a más de un centenar de efectivos de las policías bonerense y federal, que reprimeron con gases y balas de goma a pasajeros que intentaban en Castelar incendiar otro tren, mientras lo atacaban a piedrazos.
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