La Justicia indaga a la esposa del presunto autor de la "Masacre de Campana"

Stella Maris Cáceres es la última detenida por el crimen del matrimonio Mansilla y sus dos hijos. Esta mañana fue llevada ante el juez Pernici. Se estima que pudo ser partícipe como encubridora del terrible hecho

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A la mujer la trasladaron desde la localidad santafesina de El Trébol, adonde se había escondido en la casa de un tío y fue descubierta el martes, y a partir de las 10 de la mañana cumplía con la declaración indagatoria ante el representante del Ministerio Público.

Si bien no está claro el papel que tuvo en la matanza, en base a las pruebas del caso el fiscal Pernici reclamó su detención, que se suma a la de su marido Angel Fernández, su hijo Cristian, Jesús Cáceres (con el mismo apellido pero sin relación filial con Stella Maris) y Darío "el Sordo" Vera.

La mujer había desaparecido el viernes, luego de que en la noche del día anterior la policía irrumpiera en su casa y detuviera a su marido, de 41 años, y al hijo de su pareja, Cristian, principales imputados de la masacre.

Según contaron vecinos a los investigadores, la mujer fue el viernes a su casa a buscar bolsos con ropa que habían quedado en la vivienda tras el allanamiento, y luego se fue con sus hijos en un remís, con rumbo desconocido.

"Ella sabe algo, no puede ser que no esté detenida", dijo una vecina a la prensa apenas ocurrieron los hechos. En El Trébol manifestaron que la mujer llegó el domingo por la mañana a esa ciudad de 13 mil habitantes, donde tenía familia.

La hermana de Angel Fernández, sin embargo, dijo públicamente que su cuñada fue la instigadora del crimen, al convencer a su esposo de concretarlo.

"La mujer, Stella Maris, es responsable de todo. Si vos me estás mirando ahora vos sabés que sos la responsable de todo y a lo que llegaste, y tenés que estar presa porque sos culpable", apuntó

Marcela Rosales, hermana del detenido, en una entrevista. Pernici investiga la matanza de Marcelo Mansilla (41 años), su esposa Sandra Rabago (39), y los hijos de la pareja, Agustín (11) y Milagros (7), quienes desaparecieron la noche del 25 de junio.

El martes 29 la pareja fue hallada asesinada sobre el kilómetro 59,5 de la Panamericana, en Altos Los Cardales, Campana, y el jueves 31 la policía detuvo a Angel Fernández, un ex presidiario que gozaba de la prisión domiciliaria con tobillera electrónica de control.

En una declaración informal con la policía, Cristian Fernández, hijo de Angel y también detenido, acusó según fuentes del caso a su padre de la masacre, tras explicar que violó el sistema de tobillera electrónica.

Los niños, muertos a golpes de maza, fueron hallados en la madrugada del sábado a seis kilómetros de donde aparecieron sus padres, en un zanjón ubicado debajo de un puente, en el kilómetro 66,5 de la Panamericana.