Los cuidacoches amplían su área de "trabajo" en la Capital

En los últimos meses ocuparon más calles y parques en Palermo, Belgrano, Recoleta y San Telmo, pero casi nadie los denuncia. Según reveló un policía de una zona de ocio nocturno a Infobae.com, los dueños de bares y restaurantes los amparan

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 Charly Díaz Azcué 162
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Las quejas de los vecinos de la Capital Federal y la bronca de miles de conductores que abonan unas monedas o unos pesos a cuidacoches no registrados ni permitidos por estacionar su vehículo -un derecho gratuito fuera del Micro y Macrocentro- parecen no tienen fin. Y esta problemática se agrava: los "trapitos" se expandieron por varias zonas de la Ciudad.

A Palermo, Las Cañitas, Palermo Hollywood y Palermo Soho ahora deben añadirse las calles adyacentes de La Rural. El estacionamiento en la Avenida Cerviño y en las calles Fray Justo Santa María de Oro, Godoy Cruz, Lafinur, Juncal y Beruti pasaron a ser de pago cuando se celebran importantes exposiciones en el predio, algo que ocurre casi cada semana desde el mes de abril.

Consultado por Infobae.com, un vagabundo convertido en cuidacoches que "trabaja" en la calle Oro se "dio cuenta" que podía sacar "unos mangos? cobrando el estacionamiento a particulares. ¿Cuánto gana al mes? "Saco unos 400 pesos. Con eso vivo".

En Las Cañitas, incluso, los pequeños grupos de cuidacoches sofisticaron sus sistemas. Desde hace tres meses, éstos entregan volantes con números de celular para reservar lugares. Se sabe que, un sábado después de las 22, es muy difícil encontrar sitio. Utilizan pecheras naranjas y simulan estar regulados por alguna supuesta autoridad del Gobierno de la Ciudad.

Una "avivada argentina" la considera el conductor Damian Low, de 28 años. Este profesor de yoga expresa que "se trata de una extorsión, una coacción. La gente no paga para que le cuiden el coche, porque sabe que cuando vuelve los trapos no van estar. Tampoco van a evitar que le roben el estéreo. Les pagan para que no les rayen el coche y sacarse el problema de encima. Es lamentable?.

¿Y alguien denuncia esta actividad ilícita? Según informaron fuentes judiciales de la Ciudad a Infobae.com, las denuncias de cuidacoches en el Ministerio Fiscal Público crecieron de forma muy tímida en los últimos años. "El problema es que pocos quieren testificar y luego es muy difícil seguir cada caso", explicaron.

En Recoleta, los cuidacoches cruzaron la Avenida Pueyrredón y se instalaron en varias cuadras en dirección hacia Coronel Díaz. En San Telmo, los trapitos operan hasta cinco cuadras de distancia de la calle Defensa, la vía central del turismo en el histórico barrio. Eso sí, en todas las zonas de la Ciudad, los diferentes grupos de "trapitos" tienen bien delimitado qué calles le corresponden a cada banda.

En Belgrano y Núñez llegan a cobrar hasta $30 cuando hay festivales, conciertos o eventos deportivos en el estadio de Obras Sanitarias, GEBA o River. En las zonas densas en restaurantes del Barrio Chino o Belgrano R, su presencia es permanente y cada vez más numerosa.

En el caso de los cuidacoches organizados (o familiares), los ingresos de los "trapitos" superan los $400 al mes. En una noche de partido o recital en River (en las otras canchas de la Capital pasa lo mismo), cada miembro del grupo puede llegar a volverse a casa con $250 en el bolsillo. De media, ganan entre $500 y $1.000 al mes por unas 25 horas semanales "laborales".

Como si fuera poco, los fines de semana resulta difícil estacionar en los parques sin que se acerque corriendo un cuidacoches. El Parque Centenario, el Parque Chacabuco, el Saavedra, 3 de febrero (Rosedal) y la zona verde del Club de Golf y el Lawn Tenis, entre otros, están repletos de "trapitos".

La complicidad de los locales gastronómicos
Un policía que trabaja para la Federal desde hace 25 años en el barrio de Palermo (no quiso identificarse) revela a Infobae.com que los dueños de bares, restaurantes y locales de ocio utilizan a los cuidacoches para atraer clientela. El agente incluso cuenta que, ante la presencia policial, los patrones defienden a los trapitos haciéndolos pasar por empleados del lugar. Así, la tarea de erradicar a los "trapitos" se hace más difícil todavía.

El efectivo también asegura que es "muy complicado" sacarlos de la calle, porque "nadie los quiere denunciar", ya que si los descubren en el momento que están cobrando por el estacionamiento -lo que considera la ley como delito-, después ningún conductor querrá atestiguar en una comisaría. Y como tanto los dueños de vehículos (enojados, algunos no les dan ni una moneda) como los cuidacoches prefieren evitar contratiempos, sólo las agrupaciones vecinales elevan quejas al Gobierno de la Ciudad.

En la década del ?80, la Policía solía llevarse a los cuidacoches a las comisarías con el argumento de ?vagancia?. Sin embargo, organizaciones de Derechos Humanos lograron que se aprobaran unos edictos en la Ciudad en defensa de estos "trabajadores". Pero ante la proliferación de "trapitos", la legislatura porteña aprobó en 2004 el Artículo 77 del Código Contravencional que prohíbe el cuidado remunerado y no regulado de los vehículos en la vía pública.

Sin embargo, los cuidacoches siguen cobrando a la vista de todos por el estacionamiento gratuito cuatro años después.

Al parecer, la situación en la Capital Federal está muy lejos de lo que ocurre en la ciudad de San Juan. Allí, el municipio anunció la semana pasada que impulsará una normativa concreta para detener y juzgar en cuestión de días a cuidacoches y lavacoches (en muchas ocasiones son los mismos). Ahora habrá que ver si la ley realmente se aplica.