Arquímedes Puccio fue liberado anoche y abandonó la Unidad Penal 4 de Santa Rosa, donde se encontraba alojado por decisión de la Justicia.
La liberación fue resuelta por el Juzgado de Ejecución Penal 1 de Capital Federal, a cargo de Sergio Holgado, según informaron a Noticias Argentinas las autoridades de la Unidad Penal 4.
Puccio, de 79 años y condenado por secuestrar y matar a empresarios en la década del 80, abandonó el penal pasadas las 21 escondido en una ambulancia y evitó así el encuentro con la prensa.
La agencia DyN pudo constatar esta mañana que Puccio se instaló de forma provisional en un templo evangélico de esta capital, donde comparte una habitación con otros seis ex presidiarios y fue acogido por el pastor Héctor Villegas, aunque planearía volver a vivir en Buenos Aires.
El líder del mayor clan criminal de la Argentina
Arquímedes Puccio fue un asesino serial que comandó el "Clan Puccio", que tuvo una importante actividad delictiva entre 1982 y 1985. La banda fue pioneras en secuestros extorsivos de empresarios. Ese fue el motivo de la creación del plan: obtener grandes beneficios de secuestros a conocidos de la familia.
Exigían grandes sumas de dinero a cambio de la libertad de los secuestrados, pero en realidad terminaban asesinándolos a sangre fría. Sólo una mujer sobrevivió como rehén de los Puccio, después de estar un mes cautiva y que su familia pagara 500 mil dólares como rescate. Su liberación provocó la desarticulación de la banda en julio de 1985.
Su historia volvió a los medios de comunicación hace 20 días, cuando el ex rugbier de Los Pumas Alejandro Puccio, hijo de Arquímedes, falleció en luego de padecer heridas durante 23 años por un violento intento de fuga de los tribunales de la Ciudad.
Además de su hijo, Arquímedes sumó en la banda a varios amigos como Guillermo Fernández Laborda, Roberto Oscar Díaz, el coronel retirado Rodolfo Franco y Herculiano Vilca, un albañil que encargó de acondicionar el sótano de la casa de Puccio para ocultar allí a las víctimas.
En diciembre de 1995, Arquímedes y el resto de los miembros del Clan Puccio fueron condenados prisión perpetua por los secuestros extorsivos y tres asesinatos comprobados.