Le desgarró el hígado a su hijo adoptivo de una paliza

Esa fue la conclusión a la que llegó el perito forense convocado por los magistrados, en el juicio que se le sigue a una pareja por la muerte de su hijo adoptivo luego de una golpiza

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El proceso se sigue, desde hace dos días, en Córdoba. La Cámara Undécima del Crimen está juzgando a Walter Bernaola por la muerte a golpes de su hijo adoptivo, Lucas Flores, de 8 años.

Según informó La Mañana de Córdoba en su edición digital, el médico forense Carlos Tillard explicó a los jueces Daniel Ferrer Vieyra, Nereo Maggi y Graciela Bordoy que los puntapiés aplicados por Bernaola ocasionaron el deceso del menor.

"La causa eficiente de la muerte es una hemorragia abdominal aguda y pelviana. Traumatismo en toda la zona pelviana y desgarro de hígado", señaló Tillard. Agregó que "todas las zonas están golpeadas y vueltas a golpear". De acuerdo a los restos de piel encontrada bajo las uñas de Flores, se habría intentado defender del ataque.

El martes, en el inicio del juicio, Bernaola volvió a declararse culpable del homicidio, tal y como lo había hecho el día en que se confirmó la muerte. "Fui yo y estaba solo. Mi mujer no tiene nada que ver", dijo ante los magistrados.

Según relató, la golpiza se produjo el 26 de febrero de 2006 a la hora de la siesta, cuando el hombre encontró a su hijo adoptivo masturbándose. La agente de Policía Mariel Gialluca, una de las primeras en llegar a la escena del crimen, dijo haber quedado "impresionada por la inflamación que el cadáver de Lucas tenía en la zona genital".

El chico ingresó sin vida al hospital zonal cerca de las 18:30 de ese día. En principio, Bernaola dijo que el menor se había caído del techo. Pero al conocer el desenlace del hecho, en medio de una crisis de llanto asumió su responsabilidad. Si bien su esposa no fue acusada, sí quedó imputada por "lesiones leves", por heridas anteriores que se encontraron en el cuerpo del menor.

Lucas Flores era un chico de la calle de 8 años que había sido adoptado cuatro meses antes de la tragedia por Walter Bernaola y María José Bustos, luego de completar con éxito todos los trámites exigidos por la Justicia.

Por ello, el fiscal de la querella, Carlos Cangelosi, está investigando si la reacción violenta podría haber sido advertida, lo cual hubiese evitado el homicidio. De ser así, el Estado cordobés será el responsable y deberá pagar una indemnización.

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