Los sanguinarios cuadros de Goya, en el bicentenario de la independencia

 

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En medio de los festejos por los 200 años del levantamiento de los españoles contra los invasores franceses, se destaca una exposición de este magnífico artista en el Museo del Prado, que recrea lo violento de las batallas. Galería de imágenes.

Casi cien eventos de distinto tipo -danza, teatro, música, cine, corridas de toros, entre otros- se están desarrollando en Madrid, en el marco de los festejos por los 200 años de la independencia española. Pero uno de ellos sobresale: la exposición Goya en tiempos de guerra, que si bien es una de las permanentes en el Museo del Prado, refleja los crudos momentos de la sangrienta batalla.

Las aguafuertes y los dibujos a tiza que integran Desastres de la guerra son los más impactantes. Hombres ahorcados y desnudos, mujeres violadas y asesinadas, niños huérfanos llorando, españoles empalados y franceses hachados quedaron grabados en su retina y fueron plasmados en el lienzo.

Francisco de Goya y Lucientes realizó estas pinturas en base a la violencia que vio -de ambos bandos- en Zaragoza, a donde había llegado invitado por el futuro duque José de Palafox, brigadier de las Reales Guardias de Corps, que encabezaba la resistencia en esa ciudad. Su idea era que retratara el accionar de la "valiente población" contra los invasores franceses, que se habían instalado en ese país en abril de 1808 desplazando a Fernando VI y colocando en el trono a José Bonaparte, hermano de Napoleón.

Pero lo que vio el pintor superó, con creces, su capacidad de asombro. Esto se reflejó en los títulos de los grabados: Muchos han acabado así, Y no hay remedio, Esto es lo peor o Lo merecía.

Y no quiso que estos lienzos salieran a la luz, seguro que esta acumulación de atrocidades no gustaría a nadie para adornar su salón.

En esta exposición sobresalen dos cuadros, El dos de mayo de 1808 y El tres de mayo de 1808, que recrean el momento del levantamiento y sus consecuencias, dos imágenes que los visitantes del Prado no pueden dejar de ver. Éstas habían sido arruinadas durante la Guerra Civil Española (1936-1939), pero la tarea de los restauradores les devolvió el esplendor original.

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