Rafael Nadal, el rey del polvo de ladrillo, que no tuvo el mejor comienzo de año sobre canchas duras, disputó una exhibición sobre el agua a modo de presentación del Masters Series de Miami, también conocido como "el quinto Grand Slam".
Su oponente fue nada menos que la norteamericana Serena Williams. El partido se llevó a cabo en la piscina del nuevo hotel Gansevoort South, ubicada a 33 metros de altura y con exclusiva vista a Miami Beach.
La pista fue construida en siete días, lapso en que especialistas trabajaron bajo el agua para instalar dos plataformas de acrílico que pudieran sostener el peso de los jugadores. Más tarde, la piscina fue cubierta con agua, se instaló la red y se llamó a dos ball-boys, informa el sitio oficial de la ATP.
Luego del partido, el número dos del mundo señaló: "Me apetece jugar en todas las superficies, pero esto fue diferente, y jugar contra Serena lo hizo más especial. Un tenis sobre el agua por primera vez, es muy extraño y me siento feliz por haber sido el primero. Me ha gustado la vista al oceano, soy un fan del mar".