La pequeña nació con un raro defecto llamado Síndrome de la Sirena o Sirenomelia que, por lo general, resulta mortal.
Milagros Cerrón es una de las tres únicas sobrevivientes de este desorden en el mundo. "Nunca pensamos que podría ir al colegio. Normalmente los bebés como ella mueren a las 72 horas de nacidos", afirmó el doctor Luis Rubio, jefe de los cirujanos que la atendieron desde que era muy pequeña.
La sonriente y angelical Milagros, de grandes ojos y cabello castaño, lució deslumbrada de estar en su primer día en jardín de infantes y casi bailaba con sus compañeros.
"Ella es una niña muy alegre a la que le encanta jugar con sus amigos", dijo su padre Ricardo Cerrón. Antes de su operación, las piernas de Milagros estaban atrapadas dentro de un saco de tejido y grasa que llegaba hasta sus tobillos. Sus pies, unidos en los talones formando un "V", lucían como la cola de una sirena.
Los doctores están monitoreando el funcionamiento de su único riñón, informó Rubio. Dentro de 9 ó 12 meses, será operada nuevamente para reconstruirle la vejiga, la parte final del intestino y los órganos genitales. "La pequeña sigue un programa quirúrgico que durará por lo menos unos 10 años, la niña ya pide sus necesidades biológicas lo cual es un gran avance", añadió Rubio.
A su padre le preocupa el trasplante de riñón que su pequeña necesitará pronto. El año pasado Milagros intentó ir al colegio pero la enfermedad la forzó a regresar y quedarse en casa pocos días después. "Ella sufre muchas infecciones. Espero que podamos recibir ayuda para ella desde otros países", afirmó Cerrón.