Las embarazadas bipolares no deben dejar la terapia

Pese a que lo usual es que las mujeres abandonen todo tipo de tratamiento durante la gestación, un estudio reveló que las que padecen ése trastorno y suspenden los estabilizadores del ánimo sufen más recaídas

Guardar
  162
162
El trastorno bipolar es una enfermedad mental con graves alteraciones del estado anímico, que van de la depresión a la manía.


En los adultos, la depresión se manifiesta como

tristeza permanente, problemas de sueño o pensamientos suicidas

, mientras que los síntomas de

la manía incluyen un nivel de energía inusual, euforia y autoestima exagerada.

Hoy,

la práctica indica suspender la terapia con estabilizadores del ánimo durante el embarazo para evitar los efectos potencialmente dañinos de esos fármacos sobre el feto en desarrollo

, explicó el equipo dirigido por la doctora Adele C. Viguera en

American Journal of Psychiatry

. Sin embargo,

la recomendación sería hacer todo lo contrario

.



El análisis

Para analizar los efectos de esta práctica, el equipo de Viguera, de la Clínica Cleveland, en Ohio,

reunió a 89 mujeres con trastorno bipolar

sin síntomas al momento de la concepción.



De ellas,

62 suspendieron el tratamiento farmacológico entre los seis meses antes de la concepción y las 12 semanas posteriores

.



El equipo registró 89 recaídas anímicas durante el embarazo en 63 pacientes.

En el 85% de las mujeres que suspendió el tratamiento se registró por lo menos un episodio, frente al 37% de las que siguieron el tratamiento.

"

Al comparar a las mujeres que suspendieron la terapia farmacológica con las que la continuaron, observamos que el riesgo de recaída se duplicó en el primer grupo

, el tiempo promedio hasta la primera recaída fue cuatro veces más corto y la proporción de semanas con enfermedad fue cinco veces mayor", escribió el equipo.



"

Para las mujeres con recaídas graves y frecuentes de trastorno bipolar, la terapia de mantenimiento con estabilizadores del ánimo durante el embarazo sería la estrategia más prudente

, como lo es en las embarazadas con otras enfermedades graves y crónicas, como la epilepsia", concluyeron los investigadores.