Luego de siglos relegada por contaminar el abrigo blanco puro de sus hermanas, la lana ultrafina de las ovejas negras proveniente de Nueva Zelanda, ya es considerada un lujo.
Recién a principios de los años 80, Fiona Gardner decidió dedicarse a la cría de ovejas negras y logró cambiar la industria de la lana y el placard de los consumidores.
Ella misma enumera sus virtudes entre las que se destacan su lana maravillosa, que está libre de tinturas y de químicos y ya se venden en las tiendas más exclusivas del mundo.
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