Un año después del atentado en el aeropuerto de Madrid con el que ETA mató a dos ecuatorianos y rompió de facto el alto el fuego decretado nueve meses antes, dos de los presuntos autores fueron detenidos: se trata de los dos presuntos etarras arrestados el domingo en el País Vasco, en el norte de España.
Así lo informó ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en una rueda de prensa en Madrid.
La detención de ambos evitó además un posible atentado en la capital española. Según fuentes de la lucha antiterrorista, Igor Portu y Martín Sarasola planeaban colocar un coche bomba en los bajos de Azca, una importante zona comercial y económica de Madrid.
Situada frente al estadio Santiago Bernabéu, Azca cuenta con grandes almacenes, así como sedes de entidades, empresas constructoras y de
servicios.
Los dos presuntos etarras, cuyo arresto en la localidad guipuzcoana de Arrasate causó polémica en España por las lesiones que sufrieron, actuaron hace un año en el aparcamiento de la T-4 del aeropuerto de Madrid junto a Mikel Sansebastián, uno de los dos presuntos etarras huidos que buscan las fuerzas de seguridad españolas desde el domingo.
"Sabemos que ha dicho la verdad porque nos ha contado detalles que sólo podría saber él", dijo el ministro sobre la declaración de Sarasola, realizada "con pelos y señales" ante las fuerzas de seguridad, según Rubalcaba.
El ministro atribuye a un comando terrorista formado por los dos detenidos y dos huidos los atentados más graves de los últimos meses en España, perpetrados después de que ETA anunciase oficialmente en junio el final del alto el fuego roto de facto con el ataque terrorista que el 30 de diciembre de 2006 mató a los ecuatorianos Diego Armando Estacio, de 19 años, y a Carlos Alonso palate, de 35.
Tras ese atentado en el aeropuerto, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero dio por roto el proceso de diálogo iniciado con la organización separatista vasca armada tras su anuncio de la tregua que rompió formalmente con un comunicado en junio del año pasado.
Desde 1968, el grupo armado se ha cobrado más de 800 vidas en su lucha por un País Vasco independiente.
Según explicó Rubalcaba, el comando del que formaban parte los etarras detenidos y los dos huidos fue creado por uno de los dirigentes más importantes de ETA, José Antonio Aranibar, considerado el lugarteniente de Mikel Garikoitz Azpiazu, alias "Txeroki", el jefe de los comandos terroristas. Aranibar fue detenido el año pasado cuando trataba de introducir un coche bomba en España.
Ese comando era "clandestino", dijo Rubalcaba. Es decir, sus integrantes no estaban fichados por la policía, lo que dificultaba más su localización.
El ministro del Interior rechazó ayer que Portu y Sarasola hayan sufrido malos tratos a manos de la Guardia Civil. "Carece de lógica y es rigurosamente falso", dijo. Y es que la detención de ambos causó polémica en España por las serias lesiones sufridas por Portu, que permanece hospitalizado.
El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska viajará a San Sebastián para tomarle declaración en el hospital.
Sarasola también sufrió múltiples heridas, según un informe al que accedió el diario El País, si bien declaró al forense no haber sido maltratado. El documento forense al que el diario hace referencia indica que sufrió hematomas y contusiones en varias zonas del cuerpo que "son compatibles con maniobras de una detención violenta, tanto de sujeción como de contención".
Desde el nacionalismo vasco radical y moderado se ha puesto en duda la versión del Ministerio del Interior, según la cual, los presuntos estarras trataron de escapar de la Guardia Civil y, cuando fueron alcanzados, se resistieron, lo que obligó a los agentes a reducirlos por la fuerza.
El parte médico de Portu confirmó que, además hematomas, sufrió la fractura de una costilla izquierda con un neumotórax (aire y sangre en un pulmón), un enfisema subcutáneo y derrame pleural.
La izquierda independentista proetarra acusa a la Guardia Civil de haber "torturado" al presunto etarra, sugiriendo que los malos tratos habrían tenido lugar después de que los detenidos presenciasen, horas después de su detención, los registros domiciliarios practicados por las fuerzas de seguridad.
El nacionalismo vasco moderado, por su parte, ha exigido explicaciones al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
La detención de los dos presuntos etarras permitió a las fuerzas de seguridad la localización de dos escondites con 125 y 26 kilos de explosivos respectivamente.